Una bebé palestina de tres meses murió este martes a causa de hipotermia en la Franja de Gaza, un hecho que vuelve a evidenciar las condiciones extremas y precarias en las que sobrevive la población civil, mientras líderes internacionales discuten en Europa el futuro del alto el fuego en el enclave.
La menor, identificada como Shaza Abu Jarad, fue encontrada sin vida por su familia dentro de una tienda improvisada en el barrio de Daraj, en la ciudad de Gaza. “Estaba congelada. Murió de frío”, relató su padre, Mohamed Abu Jarad, tras el funeral. La familia perdió su vivienda durante la guerra y actualmente vive en un campamento junto con otros siete hijos.
La niña fue trasladada al hospital Al-Ahly, donde personal médico confirmó que la causa de muerte fue hipotermia, información que posteriormente ratificó el Ministerio de Salud de Gaza. La familia forma parte de los cientos de miles de desplazados que habitan en tiendas y edificios destruidos, en un territorio que enfrenta inviernos fríos y húmedos, con temperaturas nocturnas por debajo de los 10 grados Celsius.
De acuerdo con las autoridades sanitarias locales, Shaza es la novena menor que muere por frío severo este invierno en Gaza. Desde el inicio del alto el fuego en octubre pasado, más de 100 niños han fallecido por diversas causas, entre ellos una recién nacida de 27 días que murió por hipotermia durante el fin de semana.
Aunque la tregua permitió el ingreso de mayor ayuda humanitaria, principalmente alimentos, habitantes del enclave denuncian la escasez de mantas, ropa de abrigo, combustible y madera, además de la falta total de electricidad desde los primeros meses del conflicto en 2023. El combustible para generadores continúa siendo limitado, lo que agrava la situación durante las noches frías.
El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió que las bajas temperaturas y las lluvias recientes representan “una amenaza directa para la supervivencia” de la población desplazada en Gaza.
La muerte de la menor ocurrió mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa la creación de un nuevo Consejo de Paz, presentado en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, originalmente concebido para supervisar el alto el fuego en Gaza. Sin embargo, el alcance del organismo genera dudas, luego de que se extendieran invitaciones a decenas de países para abordar otras crisis globales.
En paralelo, Israel inició este martes la demolición de la sede en Jerusalén de la agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), profundizando su confrontación con el organismo, al que acusa de parcialidad.
Mientras se multiplican los foros diplomáticos y las iniciativas internacionales, en Gaza la crisis humanitaria continúa cobrando vidas, especialmente entre los sectores más vulnerables: niñas y niños que enfrentan el invierno sin protección básica.




