La propuesta de reforma política de la Presidenta Sheinbaum está tocando privilegios. Quienes oponen mayor resistencia son las élites de los partidos políticos, principalmente de los aliados: el Partido Verde y el Partido del Trabajo.
Acostumbrados a dirigencias vitalicias y a la representación plurinominal en espacios legislativos, los partidos satélites de la 4T quieren que la transformación llegue a todos los sectores, menos al sistema político-electoral que les beneficia desde los “tiempos difíciles”.
En 2025, el Partido del Trabajo decidió mantener por un sexenio más a su dirigente vitalicio, Alberto Anaya, quien lleva más de 30 años al frente de la toma de decisiones. Además, actualmente se desempeña como Senador de la República por Representación Proporcional.
La historia del Partido Verde es todavía más interesante. Aliados históricos del Partido Revolucionario Institucional, optaron por dar un giro a la izquierda ante la nueva hegemonía, manteniendo en el timón a ex militantes del tricolor para garantizar cuotas burocráticas en los gobiernos estatales y locales. Su actual presidenta, Karen Castrejón, representa un escaño en la cámara alta.
El rechazo de los dirigentes también responde al proceso electoral 2027. Las tácticas de chantaje, disfrazadas de negociación, tienen como objetivo garantizar la supervivencia política de cara a la renovación presidencial, a través de concesiones en alcaldías estratégicas y gubernaturas.
La voluntad popular es clara: la gente no confía en los partidos políticos. La falta de procesos democráticos, las agendas frívolas de promoción de imagen y el uso de las estructuras para conquistar espacios de representación en competencias desiguales generan insatisfacción en un electorado que está cansado de financiar altas prerrogativas durante cada año fiscal.
El contexto de la propuesta de reforma es inmejorable. La iniciativa se propone en un escenario donde la 4T continúa siendo altamente competitiva, por lo que la hipótesis de una ley con los errores de las izquierdas en Latinoamérica está fuera de toda realidad.
Más bien las molestias vienen desde los aliados inconformes, de los famosos políticos de carrera señalados por construir mecanismos de control que les permitió amasar fortunas y secuestrar espacios bajo las lógicas del grupismo, al estilo del Maximato.
Combatir los males de la vieja política puede resultar beneficiosa para las bases de militantes en los partidos políticos, que no pueden incidir en agendas o responsabilidades administrativas.
Estaremos atentos a la propuesta para enriquecer el debate y analizar los escenarios bajo la idea del fortalecimiento de la democracia. El ascenso de las extremas derechas en el mundo también está relacionado al descanto con los sistemas políticos.





