Agentes federales dispararon y mataron el sábado a un hombre de 37 años en Mineápolis, hecho que provocó enfrentamientos entre fuerzas del orden y cientos de manifestantes, en medio de crecientes críticas a la política migratoria del gobierno de Donald Trump. Autoridades locales y estatales acusaron a la administración federal de intensificar una represión que ya ha dejado al menos dos muertos en lo que va del mes.
De acuerdo con el jefe de policía de Mineápolis, Brian O’Hara, el hombre abatido fue identificado como Alex Jeffrey Pretti, ciudadano estadounidense sin antecedentes penales y con permiso legal para portar armas. Sin embargo, videos analizados por The New York Times contradicen la versión federal, que aseguraba que la víctima se acercó a los agentes con una pistola y la intención de atacarlos. Las imágenes muestran que el hombre sostenía un teléfono celular cuando fue sometido y baleado.
Según el análisis de los videos, Pretti recibió al menos 10 disparos en un lapso de cinco segundos, y se cree que al menos dos agentes federales abrieron fuego. Aunque los agentes difundieron imágenes de una pistola que supuestamente portaba el hombre, las autoridades locales han cuestionado la narrativa federal y exigido una investigación transparente.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, acusó al gobierno de Trump de “invadir y aterrorizar” la ciudad, mientras que el gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificó el incidente como “repugnante” y exigió el fin de los operativos federales en el estado. “Minnesota está harta”, afirmó.
Durante las protestas, decenas de manifestantes exigieron la detención de los agentes federales involucrados. En respuesta, las fuerzas del orden utilizaron gases lacrimógenos y descargas eléctricas para dispersar a la multitud. La fiscala del condado de Hennepin, Mary Moriarty, advirtió que las autoridades federales han impedido el acceso a la evidencia, lo que podría obstaculizar las investigaciones.
El caso ocurre apenas dos semanas después de que un agente del ICE matara a Renee Good, también de 37 años, lo que ha incrementado la tensión entre autoridades locales y federales y ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza en operativos migratorios en Estados Unidos.




