Ciudad de México a 26 enero, 2026, 17: 51 hora del centro.
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¿También irían por Cuba? En EE.UU. crece la narrativa de que Trump impulsaría una intervención en la isla para forzar un cambio de régimen

A finales de enero, diversos medios de comunicación en Estados Unidos comenzaron a reflejar un endurecimiento del discurso y la presión política contra Cuba, al difundir versiones sobre una ofensiva renovada de Washington orientada a provocar un cambio de régimen en la isla antes de que concluya el año. Entre las hipótesis planteadas se encuentran desde la discusión de un posible “bloqueo naval” hasta llamados de legisladores estadounidenses para que México reduzca o suspenda el apoyo que brinda a La Habana, incluido el suministro de petróleo.


De acuerdo con especialistas en política exterior, las filtraciones selectivas a la prensa forman parte habitual del proceso de toma de decisiones en Estados Unidos y suelen utilizarse como herramientas de cabildeo tanto dentro como fuera del gobierno. Sin embargo, una fuente con seguimiento cercano a los asuntos hemisféricos señaló que, hasta el momento, no existen planes concretos ni un calendario definido para impulsar un cambio de régimen en Cuba.

Un líder empresarial consultado minimizó la viabilidad de un nuevo bloqueo naval, aunque anticipó un endurecimiento de medidas en otros frentes, como mayores restricciones a los vuelos comerciales, limitaciones adicionales a las transacciones financieras y una presión creciente para forzar cambios económicos en la isla. Asimismo, advirtió que México podría enfrentar un aumento en las presiones políticas para reducir su respaldo a Cuba.

Durante enero, estas posturas comenzaron a ganar visibilidad en medios estadounidenses. Politico reportó un “empuje de halcones” en el Congreso y dentro de sectores del Ejecutivo que buscan incrementar la presión sobre La Habana para acelerar un colapso o una transición negociada. En tanto, The Wall Street Journal afirmó que la administración de Donald Trump estaría “activamente buscando” un cambio de régimen en Cuba hacia finales de este año, incluso explorando contactos dentro del propio aparato gubernamental cubano.


Aunque Washington ha mantenido por más de seis décadas una política orientada a modificar el sistema político cubano, el contexto actual ha elevado las expectativas entre sectores anticastristas, particularmente en Florida, tras la ofensiva estadounidense contra Venezuela y las declaraciones del propio Trump, quien aseguró que no habrá “más petróleo ni dinero para La Habana” y sugirió que el gobierno cubano debería llegar a un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.

De acuerdo con Politico, funcionarios estadounidenses respaldados por el secretario de Estado, Marco Rubio, impulsan un bloqueo total a las importaciones de petróleo hacia Cuba. Si bien aún no se ha tomado una decisión, esta opción estaría siendo evaluada como parte de un abanico de acciones para intensificar la presión sobre la isla.

No obstante, existen posturas divergentes dentro del propio entorno estadounidense. John Kavulich, presidente del US-Cuba Trade and Economics Council, afirmó que gran parte del discurso más agresivo proviene de legisladores del sur de Florida, quienes buscan medidas de alto impacto mediático. Aseguró que, al interior del gobierno de Trump-Vance, incluyendo al Consejo de Seguridad Nacional y al Departamento de Estado, no hay un consenso para avanzar hacia acciones extremas como un bloqueo naval.

Kavulich reconoció, sin embargo, que empresarios anticipan un mayor endurecimiento de las restricciones comerciales, una posible degradación de las relaciones diplomáticas y más presión sobre empresas de terceros países que mantienen vínculos con Cuba. A su juicio, el enfoque actual prioriza cambios económicos y financieros, más que una transformación ideológica del sistema político cubano, en una estrategia similar a la aplicada recientemente en Venezuela.

Entre las exigencias que podrían formar parte de la agenda estadounidense se encuentra la liberación de personas encarceladas en Cuba y, en una etapa posterior, la extradición de individuos reclamados por la justicia estadounidense. Tanto Cuba como Venezuela continúan siendo prioridades para legisladores republicanos de Florida, quienes también observan con atención si Washington fuerza a Caracas a cortar exportaciones petroleras a La Habana y a transparentar transacciones financieras realizadas desde finales de los años noventa.


En paralelo, estos sectores han intensificado la ofensiva política contra México. Legisladores como Carlos Giménez y María Elvira Salazar han acusado al gobierno mexicano de sostener al régimen cubano mediante el envío de petróleo. En mensajes públicos, Salazar advirtió que este respaldo podría tener consecuencias en una eventual renegociación del T-MEC y exigió a la presidenta Claudia Sheinbaum suspender de inmediato el suministro energético a la isla.

Esta línea argumentativa fue reforzada recientemente por un artículo publicado en The Washington Post, en el que se plantea que México no puede esperar flexibilidad de Washington mientras mantiene apoyo al gobierno cubano, una postura que generó polémica en el debate público.

Hasta ahora, no existen indicios de que Donald Trump haya tomado una decisión para imponer un bloqueo naval o promover operaciones encubiertas para forzar un cambio de régimen en Cuba. Sin embargo, el debate abierto tras la intervención estadounidense en Venezuela y la creciente influencia de sectores anticastristas en la política hemisférica de Washington sugieren que se avecina una etapa de presiones inéditas no sólo contra Cuba, sino también contra los países que defienden su soberanía y mantienen vínculos con la isla.

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