El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión con Canadá al advertir que no permitirá la apertura de un nuevo puente entre Ontario y Michigan hasta que su país sea “totalmente compensado” por lo que considera décadas de trato injusto hacia Estados Unidos.
A través de su red Truth Social, Trump acusó al gobierno canadiense de beneficiarse históricamente de concesiones estadounidenses sin ofrecer nada a cambio. En particular, criticó que el puente —un proyecto estratégico para el comercio y la movilidad fronteriza— haya sido construido, según él, sin contenido estadounidense, pese a que Canadá controla tanto el lado canadiense como el estadounidense de la obra.
El Mandatario también arremetió contra el expresidente Barack Obama, a quien señaló por otorgar una exención a Canadá para evadir la Ley de Compra de Productos Estadounidenses, permitiéndole no utilizar acero ni insumos de origen estadounidense en la construcción.
“¿Qué obtiene Estados Unidos? Absolutamente nada”, reclamó Trump, quien además volvió a denunciar los altos aranceles canadienses a los productos lácteos estadounidenses, asegurando que han puesto en riesgo financiero a agricultores de su país.
Trump fue tajante al afirmar que el puente no se abrirá hasta que Canadá compense plenamente a Estados Unidos y garantice un trato “justo y respetuoso”. Incluso sugirió que, dadas las aportaciones históricas de su país, Washington debería poseer al menos la mitad del activo.
Estas declaraciones se suman a una serie de fricciones bilaterales desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. El presidente ha llegado a insinuar que Canadá debería convertirse en el estado número 51 de la Unión Americana y ha cuestionado abiertamente el T-MEC, al asegurar que son sus vecinos quienes más dependen del acuerdo comercial.
La advertencia marca un nuevo episodio de presión política y económica en la relación entre Ottawa y Washington, con implicaciones directas para el comercio y la integración regional en América del Norte.


