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América es mestiza, migrante y popular

El pasado fin de semana, el mundo entero fue testigo de lo sucedido en el famoso Super Bowl. La realidad es que, aunque a muchas y muchos no nos guste el futbol americano, acostumbramos a verlo para disfrutar del artista que se presenta para dar el espectáculo en el medio tiempo.

Hay material, análisis y explicaciones de sobra por todas las redes sociales sobre el show que Bad Bunny presentó en uno de los escenarios más vistos a nivel mundial, y no es para menos; cantó en español, y el performance fue un homenaje completo a toda Latinoamérica, en un contexto social complejo para los pueblos de diferentes países como Cuba o Venezuela, quienes viven una crisis gracias a las acciones que ha llevado a cabo el gobierno del presidente Donald Trump y en general las demás administraciones de los Estados Unidos.

Es importante mencionar que no se trató únicamente de un posicionamiento, sino del manifiesto de política cultural (misma que no solo está a cargo del Estado), haciendo visible a quienes aparecen en pantalla como protagonistas en un escenario construido para estadounidenses, representando a familias migrantes y a las y los trabajadores del campo.

La visibilidad de una clase trabajadora racializada que sostiene la economía estadounidense, sin embargo, con normalidad es excluida del imaginario nacional. Podemos comenzar ejemplificando la crítica del presidente de los Estados Unidos, quien reaccionó activando una jerarquía racial y cultural histórica; lo latino como “ruido, exceso o amenaza”, haciendo obvia una incomodidad no hacia lo musical, sino inclinada al tema ideológico.

Era de esperarse ver la reacción negativa ante esta presentación. Estados Unidos es un país que construyó sus bases con la explotación de mano de obra migrante, y en ese mismo territorio, a nivel mundial se recordó una realidad, que para ciertos sectores resultó incómoda: sin Latinoamérica, sin el trabajo de las y los obreros, su sistema no funciona, porque se sostiene de las manos a las que tanto se les ha discriminado, violentado, desplazado y olvidado a lo largo de la historia.

“La única cosa más fuerte que el odio es el amor”; por ello es importante la reivindicación del orgullo latino y la unidad de toda América, pero para ello debemos hacer conciencia sobre el peso de los bloqueos económicos, las sanciones y las guerras que forman parte del imperialismo.

De esta manera podemos comenzar a concebir América, como mestiza, migrante, popular y trabajadora; quizá por eso, para Trump pudo resultar una amenaza.

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