A menos de un año del Mundial 2026, el gobierno de Pablo Lemus reconoce que Guadalajara recibirá a cientos de miles de visitantes sin haber resuelto la crisis de agua sucia que afecta a miles de familias en la zona metropolitana.
El nuevo director del SIAPA admitió que la infraestructura hidráulica está “completamente colapsada” y que no habrá tiempo suficiente para solucionar el problema antes de la justa mundialista, pese a que el evento internacional ha sido uno de los principales ejes de promoción del gobierno estatal.
Aunque Lemus ha intentado minimizar la gravedad del problema asegurando que no existen riesgos sanitarios, especialistas de la Universidad de Guadalajara ya calificaron la situación como una “emergencia sanitaria y biológica”, tras detectar algas, restos vegetales, lombrices, sanguijuelas y otros microorganismos en el agua potable.
La crisis exhibe el deterioro de los servicios públicos en Jalisco bajo administraciones de Movimiento Ciudadano, que han priorizado la imagen internacional y la promoción del Mundial mientras miles de ciudadanos siguen pagando por agua contaminada.
Incluso el propio SIAPA reconoce que la red hidráulica está rebasada, con tuberías obsoletas y tanques sin mantenimiento, una problemática estructural que no fue atendida a tiempo por el gobierno estatal.
Con el reloj corriendo rumbo al Mundial, la administración de Lemus enfrenta cuestionamientos por apostar a los reflectores internacionales mientras la población tapatía continúa sin acceso garantizado a agua limpia en sus hogares.



