En los últimos años, la tecnología ha dejado de ser únicamente una herramienta de innovación tecnológica, para convertirse en un instrumento de transformación social. La manera en que los gobiernos se comunican con la ciudadanía, diseñan políticas públicas y atienden problemáticas complejas está cambiando rápidamente. En ese contexto, el trabajo que impulsa la Secretaría de las Mujeres al comunicarse a través de sus plataformas digitales, inteligencia artificial y otras estrategias en redes sociales, representa un paso que tornará en instituciones más cercanas, modernas y eficaces en la defensa de los derechos de las mujeres.
Durante mucho tiempo, uno de los mayores desafíos en materia de igualdad ha sido el acceso a la información. Muchas niñas, adolescentes, adultas y abuelas, especialmente en contextos de desigualdad territorial o social, desconocen qué instituciones pueden acompañarlas en casos de violencia o, cuáles son las políticas públicas diseñadas para garantizar sus derechos. Esa brecha informativa ha sido históricamente un obstáculo para sus derechos ya reconocidos en la ley.
Actualmente, la mencionada dependencia, busca aprovechar el potencial de las plataformas digitales para acercar su trabajo institucional a la vida cotidiana de las féminas; poniendo énfasis en fortalecer la comunicación directa con la ciudadanía, utilizando las redes sociales como punta de lanza de información útil que permita ampliar el acceso a la orientación de todas quienes necesitan auxilio y desconocen el rumbo.
No quiero pasar por alto, que “el internet”, durante años fue visto únicamente como espacios de interacción social, debate político o distractor del pueblo –para bien o para mal-pero hoy día, es un gran conducto entre el Estado y su población. Esto permite que la propia Secretaria, llegue a todas partes de la república, en un mismo momento, contando no solo avances, sino exaltando las ventajas con las que hoy contamos “nosotras”.
Pero, todo dato amable, sufre sus vicisitudes: el uso de inteligencia artificial claro que mejora la atención ciudadana, pero a su vez, aumenta la tendencia de patrones sobre violencia digital, y a través de este mismo conducto, es más fácil detectar discursos de odio o mal uso de información personal, que requieren una intervención institucional rápida y efectiva.
Así que, me parece relevante mantener como encabezado y marquesina, lo acontecido el pasado 11 de marzo de 2026, en Palacio Nacional, cuando el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Mujeres, y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), firmó un convenio de colaboración con las plataformas -más representativas actualmente contempladas- del mundo digital: Google, Meta y TikTok, a fin de:
- Garantizar que las mujeres puedan ejercer sus derechos en entornos digitales libres de violencia.
- Reducir la difusión de contenido violento, misógino o íntimo sin consentimiento.
- Generar políticas internas más estrictas en dichas empresas de redes sociales.
En ese sentido, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, se apuesta por una política pública que combine innovación tecnológica con compromiso social; planteando la importancia de construir un gobierno moderno, cercano y capaz de responder a los desafíos del siglo XXI, pero usando responsablemente la digitalización de servicios, así como los sitios de información y entretenimiento, que ya forman parte de este horizonte.
Es así, como cada vez más nos “colamos” en la agenda pública que a diario combate la violencia de género, misma que no es exclusiva de los espacios físicos, sino con mayor frecuencia, se reproduce en entornos virtuales a través del acoso, la desinformación o la agresión digital.
Sin embargo, no todo fue “miel sobre hojuelas”, la empresa que rechazó participar de este acuerdo fue X (antes Twitter), la cual, por supuesto fue invitada por nuestro país, pero ni acudió a las reuniones durante el proceso de diálogo. Esto, al afirmar que no tienen una oficina en México; por ese motivo, la “pobre empresa”, tuvo que abstenerse de participar.
Todo esto, inobservando datos estadísticos formales, que arrojan que X es una de las plataformas donde más se expresa la violencia digital. Amén, que cientos de casos lastimosamente virales, han propiciado, exaltado y solapado actos violentos de hombres y mujeres, contra mujeres. Entorpeciendo no solo el esfuerzo institucional, sino la labor de padres y madres, profesorado y sociedad, que estamos animados en acompañar a la niñez y juventudes, a una crianza más saludable, respetuosa y sensible por respetarse los unos a las otras.
El convenio es tan solo “la bocina” del altavoz que usaremos en esta modernidad, para advertir que ni desde casa o el Estado, seguirán consintiéndose actos de humillación, agresión o discriminación contra las mujeres.



