Tras el tiroteo en Teotihuacan, comenzó lo de siempre, unos diciendo que era de un lado, otros, que del otro. Que si era “tirio” o “troyano. Pero el problema va más allá de lo ideológico.
El 20 de abril, un hombre armado abrió fuego desde la Pirámide de la Luna, una turista canadiense murió y al menos 13 personas resultaron heridas en un ataque planeado e inspirado en masacres como Columbine, lo que demuestra que no es un fenómeno local ni político, es un patrón global.
Enajenados como ese hay en todos lados, en la izquierda, en la derecha, en la religión, en el deporte. La diferencia real no es quiénes son… sino qué tan fácil es que tengan un arma en la mano y que tanta manipulación hay en las redes sociales.
Y ahí es donde el contraste es brutal con Estados Unidos. Solo en 2025 se registraron más de 300 tiroteos masivos, y en 2026 ya sumaban decenas con cientos de víctimas en apenas tres meses; ese país concentra la mayoría de los tiroteos masivos del mundo desarrollado.
México tiene violencia, sí. Pero este tipo de ataques como el de Teotihuacán son excepcionales, no cotidianos.
El dato incómodo sigue siendo que muchas de las armas que alimentan la violencia en México provienen justamente de ese mismo país del norte.
De manera que el debate está mal planteado. No es quién era el agresor. Es cómo llegó armado hasta ahí y porqué siguió ese ejemplo.
Y mientras eso no se discuta en serio, las redes seguirán haciendo lo suyo, polarizar, simplificar, etiquetar… y distraer.
A eso se suma otro elemento igual de preocupante, en México ya hay “líderes de opinión” que promueven la portación libre de armas como si fuera la ruta hacia la paz. No es casualidad que muchas de esas voces provengan de sectores empresariales, porque más allá del discurso, la industria de las armas mueve miles de millones.
La evidencia internacional es clara, más armas no pacifican, multiplican el riesgo.
Apostar por su libre acceso no es una solución, es abrir la puerta a que tragedias como esta dejen de ser excepción… y se vuelvan costumbre.
Y a los extraterrestres, primero investiguen, después opinan.



