El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, enfrenta una crisis política en medio del escándalo por la presunta participación de agentes de la CIA en un operativo en la sierra del estado, un hecho que ha detonado cuestionamientos por posible violación a la soberanía nacional.
La polémica estalla en un momento clave para el funcionario, quien en semanas recientes había intensificado su proyección política rumbo a las elecciones de 2027, con miras a una eventual candidatura del Partido Acción Nacional a la alcaldía de Chihuahua. Sin embargo, su posicionamiento público ha sido opacado por el llamado “CIA Gate”, que domina la agenda nacional.
El caso ha escalado al ámbito federal, donde la Presidenta Claudia Sheinbaum lo calificó como un “asunto muy serio”, al señalar que autoridades estatales habrían incumplido la ley al no informar sobre la posible colaboración con agencias extranjeras y permitir su participación directa en operativos.
“La soberanía no se negocia”, enfatizó la Mandataria, quien ha exigido explicaciones tanto al fiscal como a la gobernadora de Chihuahua.
La controversia se originó tras un operativo en el que murieron dos personas vinculadas a la Embajada de Estados Unidos, lo que desató versiones encontradas: mientras autoridades locales han negado la participación extranjera, reportes periodísticos sostienen que sí hubo presencia de agentes estadounidenses en campo.
A la par del escándalo, Jáuregui enfrenta cuestionamientos por la situación de seguridad en Chihuahua, estado que se mantiene entre los más violentos del país. Tan solo en marzo se registraron 132 homicidios dolosos, con un promedio de 4.25 diarios, colocándose como la segunda entidad con más asesinatos a nivel nacional.
En este contexto, la crisis no sólo pone en entredicho la actuación del fiscal, sino que también amenaza con frenar sus aspiraciones políticas, en medio de una creciente presión pública y federal por esclarecer los hechos.



