El Gobierno de México y el Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, respondieron con una defensa frontal de la soberanía nacional frente a las acusaciones lanzadas desde Estados Unidos, en un episodio que desde Morena leen como un intento de presión política con trasfondo electoral. Rocha rechazó “categórica y absolutamente” los señalamientos del Departamento de Justicia y sostuvo que se trata de un ataque no solo contra su persona, sino contra la Cuarta Transformación y el orden constitucional que protege la soberanía mexicana.
Rechazo categórica y absolutamente las imputaciones formuladas en mi contra, por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York, ya que carecen de veracidad y fundamento alguno. Y así se demostrará, con toda contundencia, en el momento oportuno.
Este ataque no es únicamente…
— Rubén Rocha Moya (@rochamoya_) April 29, 2026
La respuesta tomó fuerza con el comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que reveló que las solicitudes de detención provisional enviadas por Washington no contienen elementos de prueba y fueron turnadas a la Fiscalía General de la República para su evaluación conforme a la legislación mexicana. Además, la Cancillería advirtió una posible violación a los tratados bilaterales por la difusión pública del caso desde la embajada estadounidense, al tratarse de información sujeta a confidencialidad.
Desde esta narrativa, el episodio es leído como una ofensiva política impulsada en pleno contexto electoral en Estados Unidos. Para Rocha y la SRE, no solo está en juego una acusación sin sustento probatorio, sino un intento de vulnerar la soberanía nacional, frente al cual México respondió marcando una línea: cooperación sí, subordinación no.



