El Diputado local por Morena, Antonio Attolini Murra, aseguró que la reciente caída en la actividad económica de Coahuila no es producto del azar ni de factores externos, sino consecuencia directa de la corrupción y el desvío de recursos públicos destinados a inversión productiva, particularmente en municipios como Torreón.
De acuerdo con el más reciente informe del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI, Coahuila registró una contracción de -1.4% trimestral y de -4.1% anual en el cuarto trimestre de 2025, colocándose entre los estados con peor desempeño económico del país.
El problema no es la falta de dinero, es su desvío
Attolini fue contundente:
“Aquí hay una contradicción brutal: se anuncian obras, se presumen inversiones, pero la economía cae. Eso solo se explica de una manera: el dinero no está llegando a donde debe.”
El legislador explicó que, en condiciones normales, la inversión pública en infraestructura —especialmente en sectores como construcción, movilidad o drenaje— debería reflejarse en crecimiento económico, particularmente en las actividades secundarias (industria) y en el dinamismo general del estado. Sin embargo, los datos muestran lo contrario.
Colapso industrial: el indicador que delata la corrupción
El análisis sectorial del propio INEGI confirma que las actividades secundarias en Coahuila registran una caída cercana al -7.9% anual, una de las más pronunciadas del país.
“Si realmente se estuvieran ejecutando obras como dicen, la industria de la construcción estaría creciendo, no desplomándose. El dato económico desmiente el discurso oficial.”
Para Attolini, esta discrepancia entre el gasto reportado y los resultados económicos es un indicio claro de ineficiencia grave o corrupción sistemática.
Torreón como caso emblemático
El diputado señaló específicamente el caso de Torreón, donde —afirmó— existen múltiples anuncios de inversión en infraestructura que no se traducen en bienestar ni en crecimiento económico medible.
“¿Dónde está el impacto de esas obras? ¿Dónde están los empleos, la derrama económica, el crecimiento? No aparecen en los indicadores porque el dinero se pierde en el camino.”
Advirtió que esta situación no solo afecta la economía, sino que erosiona la confianza ciudadana y profundiza la desigualdad.
La corrupción como freno estructural al desarrollo
Attolini sostuvo que la corrupción en la ejecución de obra pública no es solo un problema ético o administrativo, sino un obstáculo directo al desarrollo económico:
Distorsiona el uso del presupuesto
Reduce el impacto multiplicador de la inversión pública
Desincentiva la inversión privada
Genera obras de baja calidad o inconclusas
“Cada peso que se desvía no solo se roba: se convierte en crecimiento que no ocurrió, en empleo que no se generó y en bienestar que nunca llegó.”
Exigencia de transparencia y rendición de cuentas
Finalmente, el legislador exigió una revisión exhaustiva del ejercicio del gasto en infraestructura, particularmente en los municipios con mayores caídas económicas:
“No basta con anunciar obras. Hay que demostrar que funcionan. Y cuando los datos dicen lo contrario, lo que sigue es investigar y sancionar.”
Conclusión
Attolini concluyó que los datos del INEGI deben encender las alertas:
“La caída económica de Coahuila no es un accidente. Es el resultado de decisiones políticas equivocadas y, muy probablemente, de actos de corrupción que están frenando el desarrollo del estado.”



