El rostro de la Cuarta Transformación de cara al 2027
La consolidación de la Cuarta Transformación no es un proyecto de un solo sexenio ni de un puñado de nombres; es un proceso vivo que hoy, bajo la dirigencia nacional de Ariadna Montiel, se encamina a un momento histórico: profundizar la paridad de género más allá de las cuotas obligatorias. Rumbo a los procesos que definirán el futuro de las entidades en 2027, Morena tiene ante sí el reto y la oportunidad de demostrar que el verdadero motor del cambio radica en sus bases y en la visión transformadora de sus mujeres.
En todo el país, pero especialmente en el Estado de México, que es un bastión estratégico para la continuidad de nuestro proyecto nacional, esta coyuntura adquiere un significado profundo. Tras haber conquistado espacios históricos, la militancia de base fundadora —aquella que caminó las calles cuando el partido era apenas una esperanza, la que repartió el periódico Regeneración y la que resistió los embates del viejo régimen— exige legítimamente un retorno a los principios originarios. No se trata solo de ganar elecciones, sino de asegurar que quienes encabecen los esfuerzos compartan el ADN del movimiento: la honestidad, la cercanía con el pueblo y el rechazo absoluto a los vicios del pasado.
Por ello, el nuevo rostro de la transformación en tierras mexiquenses debe emanar de este sector. Necesitamos liderazgos de mujeres que no solo entiendan el relevo institucional, sino que sean capaces de sanar grietas, escuchar el sentir de los comités seccionales y devolverles la voz a los fundadores. Perfiles con arraigo territorial, que combinen la experiencia en la la dirigencia del partido, la administración pública y/o legislativa con una probada lealtad al proyecto de nación.
Estos perfiles resultan estratégicos para evitar fracturas internas por tres razones fundamentales:
- Legitimidad fundadora: Pertenecer al núcleo que construyó el partido desde abajo, lo que disipa el malestar de la militancia histórica ante las imposiciones de perfiles externos, desgastados o advenedizos.
- Trabajo a ras de suelo: Compañeras con campañas consolidadas mediante el diálogo directo casa por casa y sin derroches económicos, alineándose estrictamente con los principios de austeridad del movimiento.
- Agenda de vanguardia: Quienes han abanderado causas clave como los derechos laborales y de la mujer, y el rescate al medio ambiente.
Aglutinar al movimiento de cara al 2027 pasa necesariamente por dar juego a otros liderazgos, capaces de institucionalizar las demandas del Pueblo y tender puentes de diálogo que blinden la unidad en la Cuarta Transformación.
El camino hacia adelante nos exige evitar las rupturas del pasado y priorizar la unidad real en torno al pueblo. La convicción manifestada por la dirigencia de apostar decididamente por las mujeres abre la puerta para que en todo el país y en el Estado de México surjan y se consoliden las coordinadoras que habrán de dar frescura y legitimidad a las estructuras de base. Conducir el destino de nuestro movimiento con la sensibilidad, la firmeza y la honestidad de las mujeres de izquierda no es una cuota; es la mejor garantía para que la Cuarta Transformación siga siendo el patrimonio de todas y todos los mexicanos.











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