La controversia por las obras de climatización en el Hospital General “Dr. Fernando Ocaranza” del ISSSTE, en Hermosillo, confirma una práctica conocida de la oposición: tomar una imagen aislada, desprenderla de su contexto y convertirla en una acusación escandalosa contra cualquier acción del gobierno. Esta vez se afirmó que Martí Batres había presumido la instalación de un minisplit doméstico dentro de los quirófanos y que, después de recibir críticas de especialistas, ordenó retirarlo. El video difundido por el director general del Instituto demuestra que esa versión invierte deliberadamente los hechos.
Martí explica que su publicación original informaba sobre la remodelación de los quirófanos y señalaba expresamente que dejarían de funcionar con minisplits, pues contarían con un sistema propio de aire acondicionado, conforme a la norma correspondiente. Las fotografías mostraban las obras y una grúa trasladando un equipo de climatización de grandes dimensiones. Sin embargo, algunos comentaristas ignoraron esa imagen y concentraron su discurso en el minisplit que aparecía dentro del área intervenida, aunque precisamente estaba siendo desmontado. No se estaba colocando un equipo doméstico, se estaba retirando para sustituirlo por infraestructura especializada.
Además, el Instituto informó que la intervención incluye equipos tipo casete, adecuaciones eléctricas, interconexión de tuberías, drenajes, pruebas técnicas y rehabilitación del sistema central de agua helada, elementos incompatibles con la caricatura de una solución doméstica burdamente improvisada.
Esta precisión es fundamental. Los llamados especialistas que advirtieron que un minisplit convencional no satisface las condiciones requeridas en un quirófano señalaron una consideración técnica válida en términos generales. Las áreas quirúrgicas necesitan controlar temperatura, humedad, filtración, presión y circulación del aire para reducir riesgos de contaminación. Pero utilizar esa verdad para acusar al ISSSTE de hacer exactamente lo contrario de lo anunciado constituye una manipulación. La crítica técnica deja de ser rigurosa cuando parte de una premisa falsa, omite el sentido de los trabajos y presenta un equipo en proceso de retiro como si acabara de instalarse.
No debemos rechazar toda observación ni negar los problemas que viven trabajadores y derechohabientes. Las inconformidades sobre calor, fallas eléctricas, mantenimiento o funcionamiento de equipos deben atenderse con seriedad, diálogo y evidencia. La salud pública exige vigilancia permanente. Sin embargo, tampoco podemos aceptar que preocupaciones legítimas sean utilizadas para construir campañas de desprestigio que borran las obras realizadas, desacreditan anticipadamente cualquier solución y buscan convencer a la población de que nada cambia.
En el video, Martí Batres habla de una “andanada de desinformación” y responde mostrando la secuencia completa: la remodelación, el retiro de los minisplits y la incorporación de un sistema independiente para los quirófanos. También sitúa el problema en su dimensión histórica. El deterioro del ISSSTE no comenzó en esta administración. Es consecuencia de treinta y seis años de neoliberalismo, durante los cuales se abandonó infraestructura, se debilitó la capacidad pública y se favoreció la contratación de servicios privados. Quienes normalizaron ese desmantelamiento ahora pretenden juzgar una reconstrucción compleja mediante una fotografía recortada.
La derecha tiene derecho a cuestionar, pero no a falsificar. Su método consiste en ocultar el abandono heredado y exigir que todos sus efectos desaparezcan inmediatamente; si el gobierno repara, dicen que improvisa; si compra equipo, afirman que es inadecuado; si informa, aseguran que presume; y si aclara, sostienen que retrocedió. No buscan que el hospital mejore, sino mantener viva la percepción de fracaso. Por eso Martí Batres ha señalado la participación de sectores de ultraderecha en la amplificación de estas campañas, cuya característica no es la fiscalización responsable, sino la mentira sistemática.
El episodio deja una lección clara, defender al ISSSTE implica defender la verdad. El video no muestra a un funcionario retirando apresuradamente un minisplit después de ser exhibido; muestra a una autoridad explicando que el retiro formaba parte del proyecto desde el principio. La transformación de una institución dañada durante décadas no ocurre sin dificultades, pero ya existe una decisión política de reconstruirla desde lo público. Frente a la desinformación, más obras, más transparencia y más organización popular. El ISSSTE no se entrega ni se abandona, se recupera para el pueblo.









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