El Soberano

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La recuperación silenciosa del salario

Durante años nos acostumbramos a medir la economía con una sola pregunta, ¿subieron los precios? Y sí, subieron. Siempre han subido. Lo hicieron con Calderón, con Peña Nieto, con López Obrador y también lo hacen ahora con Claudia Sheinbaum.

Sin embargo, la pregunta que realmente importa es otra, ¿tu salario compra más o compra menos que antes?

Ahí es donde empiezan a cambiar las cosas.

Por primera vez en más de medio siglo, México registra una inflación inferior a la de Estados Unidos. Mientras allá los precios crecen alrededor del 4.2%, en nuestro país la inflación ronda el 3.37%. Eso, por sí solo, ya representa un cambio importante para una economía históricamente golpeada por la pérdida del poder adquisitivo.

Hay un dato todavía más revelador.

En 2010, la canasta alimentaria urbana costaba alrededor de 693 pesos mensuales por persona. Hoy cuesta aproximadamente 2,597 pesos. Quien solo vea esos números concluirá que todo está peor. Sin embargo, estaría viendo únicamente una parte de la fotografía.

Lo que también cambió fue el ingreso.

Con el salario mínimo de los años de Felipe Calderón apenas podían adquirirse alrededor de 2.7 canastas alimentarias. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, el salario alcanzaba para cerca de 2 canastas, debido a que el precio de los alimentos avanzó más rápido que los ingresos.

Hoy, con un salario mínimo de poco más de 315 pesos diarios, un trabajador puede comprar más de 3.6 canastas alimentarias. Es decir, el costo aumentó, pero el ingreso aumentó todavía más.

La misma historia puede contarse con la gasolina. Hace poco más de una década, un salario mínimo alcanzaba para comprar apenas 5.8 litros. Hoy permite adquirir 13.1 litros. Más del doble.

Eso significa poder de compra. Eso significa recuperación del salario.

Por supuesto, nadie sostiene que todos los problemas económicos estén resueltos. Hay familias que siguen enfrentando dificultades, regiones donde el costo de la vida pesa más que en otras y millones de personas que aún esperan mejores oportunidades. Sería absurdo ignorarlo.

Pero también sería un error negar que existe un cambio en la tendencia.

Durante décadas, el salario mínimo perdió valor frente a los precios. Hoy ocurre lo contrario, el ingreso está creciendo por encima de la inflación. Cuando eso sucede, la economía deja de mejorar solamente en las estadísticas y comienza a reflejarse, poco a poco, en la vida cotidiana.

Quizá esa sea la diferencia más importante del inicio del sexenio de Claudia Sheinbaum.

Una economía mejora cuando el trabajo de las personas vale más, cuando el salario recupera terreno y cuando, al llegar al mercado, al surtir la despensa o al cargar gasolina, el dinero alcanza para más.

Y ese, al final, es el indicador que verdaderamente entienden millones de mexicanos.

Y a los extraterrestres, primero investiguen, después opinan. 


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