Hace 3 semanas estuve por primera vez en Panamá. Fui designado por la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, para ser parte del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), que tiene su sede permanente en este país, en la capital de dicho país.
En este momento histórico y de transformación que estamos viviendo, me siento especialmente afortunado de participar en este espacio que tiene como principal objetivo trabajar para el proceso de integración latinoamericana, que tanto ha revitalizado nuestro Presidente.
Pero más allá de eso, me resultó especialmente impactante conocer un poco sobre la lucha por la soberanía que dieron los panameños para recuperar la Zona del Canal. Como muchos saben, al estilo gringo de hacer negocios con Latinoamérica y el mundo, esta zona había sido cedida a perpetuidad a los Estados Unidos a principios del siglo XX, y había partido en dos a Panamá, un país hermano. Era prácticamente territorio estadounidense como una cicatriz permanente en el rostro de ese país. Era literalmente una zona vedada para los panameños que solo podían entrar ahí con permisos especiales y en posiciones de servicio. Una franja de primer mundo al lado de la desigualdad más lacerante.
Todos los panameños y panameñas con los que platiqué se saben la siguiente historia y la cuentan con orgullo: en 1958, un grupo de estudiantes universitarios realizó la “Operación Soberanía”; se organizaron, brincaron el cerco y sembraron 75 banderas panameñas en la Zona del Canal. Esta acción generó un ciclo de movilizaciones que concluyó con un acuerdo: ahí donde ondeara la bandera del imperio, habría una bandera panameña. Pero a la hora de intentar llevarlo a la práctica, esto no pasó. Los estadounidenses de la Zona del Canal no cumplían, y era la bandera de las barras y las estrellas la que seguía izada en la zona de exclusión.
Así que el 9 de enero de 1964, en un acuerdo aparente, una comisión de estudiantes panameños ingresó con la bandera de su país a izarla junto a la estadounidense, en una escuela de la Zona del Canal. Los estudiantes estadounidenses no lo permitieron y en el jaloneo la bandera panameña se rompió.
Eso fue la gota que derramó el vaso. Miles de panameños se dirigieron con banderas a la Zona del Canal. El ejército de los EUA disparó. La cifra oficial fue de 21 muertos y cientos de heridos. La bandera panameña no volvió a ser excluida de la Zona del Canal y a partir de ahí, todos y todas identifican el inicio del proceso que los llevaría a la recuperación del Canal. Impresionante ver desde el mirador de Miraflores los grandes cruceros y los barcos de carga atravesando esa zona que por fin es administrada por y para los panameños.
Hace unos días platicaba con Fernando Cuevas y me decía que los jóvenes, hombres y mujeres de México querían movilizarse para apoyar la Reforma Eléctrica, así que le conté aquella digna historia panameña.
Sembremos banderas, cosechemos soberanía energética. Con los compañeros y compañeras del istmo, en sus parcelas que son usufructuadas sin recibir ni un peso a cambio por Acciona, Iberdrola y otras empresas trasnacionales. En suelo mexicano sembremos banderas. En los postes de luz, al estilo de antes, con engrudo y papel, sembremos banderas. En esa infraestructura que hoy está al servicio de otros pero que es nuestra, sin dañarla porque estamos recuperándola, sembremos banderas. Particularmente en los postes de la CFE cercanos a las casas de gestión de los Diputados y Diputadas de oposición, sembremos banderas. Que sirvan de recordatorio de que la historia nos ve; que nos juzgará por lo que hagamos en las siguientes semanas.
Recuperemos nuestra soberanía energética con respeto y conciencia de lo que estamos viviendo. Sembremos banderas.




