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En Guerrero violan la Constitución

No es inusual que la derecha en Guerrero y en el país viole constantemente la Constitución.

Nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador ha manifestado en múltiples ocasiones que el movimiento que él ha liderado durante años tiene como pilar las tres transformaciones en la vida pública del país: la independencia, Leyes de Reforma y la Revolución Mexicana. El triunfo de este gran movimiento ya es una realidad y pretende regenerar a nuestra nación teniendo como objetivo clave erradicar la miseria, la desigualdad y la corrupción en cada rincón de este país. La primera gran transformación fue el Movimiento Insurgente que nos dio patria, encabezado por los inolvidables libertadores Hidalgo, Morelos, Aldama, Allende y, por supuesto, algunos paisanos míos como los hermanos Bravo, Hermenegildo Galeana, Juan N. Álvarez y Vicente Guerrero, entre muchos más, quienes lograron a base de sangre y valentía construir una nación y quitarnos el yugo español.

La segunda gran transformación fue precisamente la de las Leyes o Guerra de Reforma, que fue una lucha política, social y hasta militar entre liberales y conservadores por el futuro del país, teniendo como fin el fusilamiento de los traidores de la patria Mejía, Miramón y el usurpador Maximiliano –proclamado por su cúpula Emperador de México–. Aunado a lo anterior, esta transformación tuvo un final muy institucional, las Leyes de Reforma, que dotarían a nuestro país de instituciones jurídicas y principios fundamentales, que siguen rigiendo nuestro país hasta hoy.

Uno de los componentes más extraordinarios de esas Leyes de Reforma fue el planteamiento del Benemérito de las Américas sobre la separación de la Iglesia y el Estado Mexicano, iniciativa que fue una de las primeras en su tipo en el mundo, de corte liberal y ultra avanzado para su tiempo. Incluso hoy sigue siendo un ejemplo de autonomía estatal digno de seguir estudiándose en las universidades de todo el mundo. Pero, en términos coloquiales, ¿qué representó esta separación? En aquel momento, la Iglesia (en este caso la católica) era un poder público más con una injerencia tan visual, que podía incluso ser más poderosa que el Congreso o el propio Poder Judicial, sin embargo, después de que Don Benito Juárez García puso orden, las Iglesia católica dejó de ser la fe oficial en nuestro país y se supeditó supeditada al Estado, igual que las demás Iglesias.

Actualmente, nuestra Constitución Política establece en su artículo 130 que las Iglesias serán «asociaciones religiosas» y que serán reguladas por el Estado mexicano, destacando en el inciso (e), que dispone que los ministros religiosos no «podrán en reunión pública, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones…». En consecuencia, hago un recordatorio que el Congreso de Guerrero, igual que todos los órganos legislativos de este país, es una institución del Estado mexicano y, por tanto, sus diputadas y diputados además de ser representantes del Pueblo, son representantes de estas instituciones; por tanto, ningún ministro de culto religioso podrá oponerse a ellas en carácter público.

Por lo anterior, sacamos a colación la iniciativa de ley, presentada por tres Diputadas del Congreso de Guerrero, que intenta reformar el Código Penal de Guerrero y despenalizar la interrupción del embarazo en las primeras 12 semanas de gestación, argumentando el derecho a las mujeres a decidir sobre su cuerpo –concepto que ha estado en los tribunales desde principios de siglo en nuestro país– siendo que esta figura ha sido aprobada en nuestro país en cuatro estados: Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo y Veracruz.

Más allá de que mis lectores estén a favor o en contra de la interrupción legal del embarazo o el mal llamado «aborto», quiero aclarar que, en Guerrero, como si estuviéramos en pleno siglo diecinueve, los obispos y la cúpula del clero, pretendan salir a las calles a manifestarse públicamente contra las diputadas y contra todos aquellos que quieran votar a favor de esta iniciativa e incluso amenazar con evidenciarlos en sus distritos electorales con sus feligreses. Pero no, señores, aquí nadie va a estar en contra de la ley, ya no somos un virreino, sino un país progresista, y aquí el clero no puede violar nuestra constitución y menos aliándose con organizaciones de ultraderecha. En Guerrero el Pueblo ya está despierto.

P.D. No es lo mismo que los ministros de culto ataquen públicamente a diputadas, quienes están en su derecho de presentar iniciativa de reforma y así contravienen las leyes; y otra muy distinta es que el Pueblo, que los eligió, con todo el respaldo legal y constitucional del derecho a la libertad de expresión, salga a las calles a gritarles traidores a la Patria a los Diputados que votaron en contra de los intereses nacionales.

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