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Redes sociales sin acoso ni violencia

En las últimas décadas se ha incrementado el uso de las redes sociales como medio no solo de entretenimiento y comunicación en nuestro entorno familiar y social, sino como herramienta primordial de medios de comunicación, en el ámbito educativo, como medios para comercializar y comprar infinidad de productos y servicios y plataformas fundamentales de difusión de arte y cultura. Sin embargo, las redes sociales se han convertido en un foro de discusión y agresividad continua, debido a que muchas personas con intereses, ideas y gustos completamente diferentes, coincidimos y nos interrelacionamos para opinar y debatir, pero, además en muchos casos bajo el anonimato y sin poder leer el lenguaje no verbal de la otra persona. Las redes sociales pueden servir como un espacio para interacciones negativas como el acoso, el hostigamiento y la discriminación, como lo demostró un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estas problemáticas se han incrementado de manera importante en gran parte por las facilidades que brinda internet para actuar bajo anonimato o con ausencia de normativa y sanciones.

Además, las plataformas digitales hacen tan buena labor informándonos, pues nos permiten emitir nuestra opinión… tener voz y voto aún con relación a temas o situaciones sobre las que realmente no tenemos nada que aportar, de las que opinamos equivocadamente, o aún más, en las que al emitir nuestras ideas, agredimos, violentamos y/o dañamos a más personas, porque no hay barreras en las herramientas digitales. Es verdaderamente preocupante reconocer que la violencia en redes sociales es una problemática que va creciendo alarmantemente, pero lo es más cuando nos percatamos que, -lejos de estar conscientes-, las y los adultos practicamos esta forma de violencia con verdadera crudeza, sin detenernos a considerar, además de las consecuencias, que las nuevas generaciones están formándose a través de nuestro ejemplo. Un dato importante es que, cerca del 9% de las y los jóvenes de 15 años de los países de la OCDE fueron víctimas de ciberacoso al menos una vez en la vida y que según especialistas, estas agresiones virtuales pueden deteriorar de manera importante el desarrollo social e incluso dañar la salud mental y el bienestar emocional, en algunos casos hasta provocar el suicidio.  Ahora bien, de acuerdo con diversos estudios, la violencia virtual afecta de manera significativamente más pronunciada a mujeres y adolescentes, dos grupos de por sí vulnerables.

Es importante también considerar que dichas problemáticas no varían significativamente entre países según su grado de desarrollo, concluyéndose que no se trata de una problemática aislada o focalizada. Ahora bien, en México, las víctimas de ciberacoso ascienden a 17% de la población usuaria de internet, de acuerdo con la organización ya citada, lo que significa que al menos 2 de cada 10 personas activas han sufrido algún tipo de violencia por medio de internet. Las agresiones más comunes que recibimos las y los mexicanos en el espacio virtual son mensajes y llamadas ofensivas, el contacto de alguna cuenta falsa y especialmente para las mujeres, el acoso y hostigamiento sexuales. No tan sólo se está generando violencia, sino un fenómeno del pasado: la humillación pública, que según las y los expertos, se trata de un tipo de tortura que busca menoscabar la dignidad del ser humano, y ha quedado documentado que la tortura que se vive es percibida por el cuerpo y cerebro al mismo nivel de intensidad que si la recibiéramos físicamente, lo que ha llevado al suicidio en numerosos casos. Resulta imperativo, además de ser solidarios/as con quienes han sido víctimas, establecer como usuarios/as un verdadero compromiso para practicar y promover el uso positivo de las redes sociales, pues sin duda, en la diversidad que nos caracteriza como sociedad, la enriquecedora discusión de opiniones e ideas es el factor que nos permitirá encontrar las mejores soluciones para las problemáticas que enfrentamos.

Si bien –aun cuando nos indigna y horroriza– no podemos hacer casi nada por esos lamentables casos que ya se han dado, debemos estar conscientes de que existen víctimas que nunca volverán a ser iguales, seres humanos marcados por la indiferencia y «anonimato» que los medios digitales proveen a sus victimarios, causándoles inmenso daño (aún de forma inconsciente).  En este tema, resulta imperativo hacer un uso responsable y digno de las redes sociales como espacios de comunicación, siempre practicando y respetando la libre opinión, pero también, demostrando los valores y principios que deben caracterizar a quienes aspiramos lograr la verdadera y real Cuarta Transformación.

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