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Grupo Atlacomulco: Arturo Montiel

Gregorio Montiel Monroy engendró doce hijos con Delia Rojas García, el primogénito y más celebre fue llamado Arturo, quien se convertiría en Gobernador del Estado de México y artífice del peñismo. La historia de Gregorio antes de su arribo a la alcaldía de Atlacomulco gira en torno a los negocios, fue concesionario de la Cervecería Cuauhtémoc en el norte del Estado y creció a su hijo Arturo ayudándole con entregas de cervezas y refrescos en las fiestas de los pueblos. La familia Montiel Rojas, aunque emparentada con la élite atlacomulquense, tuvo un origen más o menos humilde hasta el golpe de suerte que vendría más adelante.

Gregorio Montiel Monroy fue presidente municipal de Atlacomulco durante el gobierno de Juan Fernández Albarrán; su llegada al poder ocurrió la noche del 16 de enero de 1968 cuando una comisión de regidores fue a su casa a notificarle que el alcalde, Sergio Monroy Vélez, había renunciado a su encomienda. Su administración se vio empañada por una filtración publicada en El Sol de Toluca en la que se detallaban actos de corrupción, arbitrariedades y un enriquecimiento descomunal a costa del aumento de impuestos y los negocios al amparo del poder.

Por su parte, Arturo estudió Administración de Empresas y Contaduría Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México y en los años 70 fue parte del equipo de Juan Monroy Pérez, alcalde de Naucalpan quien, durante el gobierno de Alfredo del Mazo Gonzáles, fue ascendido a Secretario General de Gobierno en tanto que Montiel fue su secretario particular; en esta época aprendió de mano de su jefe a hacer negocios inmobiliarios al amparo del poder político, con información estratégica e influencias con el Estado. Compraron, por ejemplo, terrenos ejidales en Metepec a precios muy baratos en los que luego se construyeron el exclusivo Fraccionamiento Residencial San Carlos (en honor a Carlos Hank) y Plaza las Américas, primera plaza comercial del valle de Toluca.

Durante el gobierno de Ernesto Zedillo, Montiel fue nombrado director general de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación; posteriormente fungió como titular de los Talleres Gráficos de México; después asumió como Presidente del PRI en el Estado de México, espacio desde el que construyó su ascenso al Gobierno del Estado.

De su campaña a gobernador solo es memorable su proverbial frase de «Los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas» y su ininteligible retórica provocada por los efectos de un añejo alcoholismo que había mermado su capacidad de hablar. A pesar de ello, Montiel se alzó con el triunfo electoral no sin los señalamientos de panistas y perredistas que reclamaron un fraude electoral.

Los nombramientos de su gabinete forjarían célebres —aunque funestos— personajes de la política nacional que en el futuro cercano habrían de hacerse con el control del país: Peña Nieto fue Secretario de Administración, Presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, su sucesor en el Gobierno del Estado y Presidente de la República; Miguel Sámano Peralta fue su Secretario Particular durante la gubernatura, diputado local y dos veces diputado federal; Carlos Iriarte Mercado fungió como director general de Seguridad Pública y Tránsito del Estado de México y Secretaría de Desarrollo Social durante el gobierno de Montiel para después ser Diputado Local, Presidente Municipal, Presidente Estatal del PRI y Diputado Federal; Luis Enrique Miranda Nava fue Director Jurídico, Subsecretario de Asuntos Jurídicos y finalmente Secretario de Administración y Finanzas durante la administración de Montiel, Subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Secretario de Desarrollo Social; Carlos Rello Lara fue Secretario de Desarrollo Económico del Gobierno del  Estado de México con Montiel, entre otros más que se sumaron durante el gobierno de Peña y que formaron una nueva casta conocida como los Golden Boys, a los que Julio Scherer definió como «una nueva clase política mediatizada en extremo. Comprar el tiempo en la televisión, corrompe, miente, y dice justamente lo contrario a lo que se piensa».[1]

Ya como gobernador en el 2000, la periodista francesa Maude Versini entrevistó a Montiel para la revista París Match; el encuentro desató una química que los llevó a establecer una relación y a tener encuentros casuales en el extranjero; para 2001 Versini encabezó la supervisión de los trabajos de remodelación de una casa en el exclusivo Residencial San Carlos de Metepec, una propiedad que el Gobierno del Estado de México destinada a alojar a dignatarios y funcionarios visitantes.

La propiedad valuada en millón y medio de dólares fue renovada con costos al erario por cerca de 900 mil dólares; alfombras blancas, mármol, muebles, vajilla, réplicas de obras de arte, tapices Versace, todo al capricho de la joven enamorada del Gobernador, quien se alojaría en esa propiedad en tanto se consumaba el divorcio del mandatario.

Por ese tiempo, Héctor Luna de la Vega renunció a la Secretaría de Finanzas del Estado de México ante la solicitud de Montiel de extraer del erario 10 millones de dólares para ser entregados a Paula Yáñez Villegas, la esposa del Gobernador, a cambio de la firma del acta de divorcio que disolvería el compromiso matrimonial.

Lo aquí expresado corresponde mayormente a lo escrito por Francisco Cruz y Jorge Toribio Montiel en el libro Negocios de Familia, biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco de Editorial Planeta.


[1] https://www.milenio.com/opinion/bernardo-barranco/posteando/golden-boys-en-el-inframundo

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