¿Qué artesanías mexicanas consideras que son las más bellas?
De nueva cuenta, aquí les brindo con cariño unas cuantas vivencias.
Según el diccionario Oxford, la definición de artesanía es «el arte y técnica de fabricar o elaborar objetos o productos a mano, con aparatos sencillos y de manera tradicional». Es una bella definición en la que se llama arte a ese trabajo que hacen los artesanos y que muchas veces no se cataloga como tal.
Para mí, una artesanía es el estado físico del crear, del componer, del elaborar y todo basado en la cosmovisión, la cultura y las vivencias de las habilidosas manos que logran dar expresión visible a todo lo anterior.
Siempre me han gustado las artesanías, nací en una familia en la que ellas formaban parte del paisaje del hogar. Mis padres, orgullosos mexicanos, a los que siempre les agradaba adquirir los trabajos hechos por manos mexicanas. En los paseos, no podía faltar el adquirir alguna nueva pieza y procurar traer algunas de regalo, ya fuera para las abuelas o para amigos de la familia.
Como ya lo he comentado en escritos anteriores, mis padres eran amantes de los paseos en auto, visitar lugares cercanos, o no tan cercanos conduciendo era una de sus actividades preferidas. A veces se iban ellos solos, en sus viajes de novios y otras muchas nos llevaban a algunos de nosotros que deseábamos acompañarlos. En esos múltiples paseos, en el trayecto, mi madre iba comentando acerca de las artesanías del lugar, de la comida y de los trajes típicos, del clima, de los dulces tradicionales, etc.
Es casi imposible decidir qué estado de la República elabora las artesanías más bellas, todos y cada uno de ellos tiene su toque especial, su cualidad y por lo general usan materiales locales y eso hace a la artesanía aún más singular. Pero lo mejor de las artesanías son los que las elaboran, esas manos de hombres y mujeres que se llevan horas o hasta días en crearlas, ellas y ellos son lo que la artesanía muestra a nuestros ojos, son la personalidad de esa pieza de arte, son el alma de ella misma. Por todo lo anterior es de suma importancia que se valore ese trabajo y sobre todo que no se caiga en el regatear, regatear a un artesano es desdeñar el valor de su creación, debemos evitar hacerlo. Sí consideramos que la pieza tiene un precio elevado, simplemente no comprarla, pero no regatear, eso es poco amable para el creador de la artesanía.
En particular, a mí me agradan mucho las artesanías de Michoacán y de Oaxaca. No con ello dejo de lado a todas las otras de tan bellos estados de nuestro México mágico, pero en especial esos dos lugares son de mis favoritos. Los bellos tazones con decorados dorados delicados y sobre fondo negro de Michoacán me fascinan, son simplemente piezas dignas de admirarse detenidamente. Y por otro lado los bordados de Oaxaca, textiles llenos de alegría, con tonos brillantes combinados con todos
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