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La lealtad al Pueblo y no a las personas: AMLO

La lealtad al humanismo mexicano es lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en la reunión del 20 de diciembre con legisladores del movimiento y aliados, pidió sea la brújula del actuar de todo agente de transformación en este proceso histórico de cambio. La reunión llevada a cabo en palacio nacional fue un mensaje claro al movimiento de transformación y con énfasis a sus representantes populares de la cámara de diputados y de senadores.

Este mensaje se da en el contexto donde han sido álgidas las discusiones en el poder legislativo sobre las modificaciones de ley en materia electoral. Dichas propuestas de modificación no fueron posibles elevarlas al rango constitucional por la obstaculización de la derecha opositora; por lo que se generó un “plan b” y en las discusiones algunos actores políticos como Ricardo Monreal y los partidos aliados quisieron aprovechar para sacar tajada o generar chantaje en beneficio de grupos de interés en gestación. Quisieron amenaza con la no aprobación de la iniciativa de ley denominada «plan B» presentada por el ejecutivo. Esta actitud traposa fue lo que le da origen a clausulas conocida como la “vida eterna” para los partidos políticos. La reforma fue aprobada en la cámara de senadores aún con los amagues y junto con el cierre de periodo legislativo es lo que le da origen a la reunión convocada desde palacio nacional.

Ahora sí podemos dimensionar mejor el mensaje del Presidente López Obrador cuando en la primera parte del discurso subraya la importancia de la lealtad, y no la lealtad a personas, dirigentes o políticos; sino la lealtad al Pueblo, a los principios, ideales y al proyecto de transformación. Esto es enunciado antes de que el Presidente dijera que “en la política hay amigos de mentira y enemigos de verdad” para explicar que es predecible que algunos traicionen en el camino. Sin duda, un mensaje a todos los que apoyamos la cuarta transformación es cuando el ejecutivo federal dice “Si hay que elegir entre la eficacia política y los principios. No hay que titubear, hay que irse de lado de los principios”. Y en el mismo sentido expresa sobre la disyuntiva entre derecho y justicia, igual sin titubeo estar de lado de la justicia.

Sabemos bien que la política es elegir entre inconvenientes y buscar los sanos equilibrios bajo tres principios fundamentales: primero, toda acción y decisión política tiene como máxima la mejora y reproducción de la vida del Pueblo; segundo, toda decisión y acción política tiene que se legitima, es decir, tienen que estar de acuerdo el Pueblo; tercero, el principio de la factibilidad política, lo que es igual a, que sea posible llevar a cabo la acción o decisión política. Estos preceptos éticos nos obligan a entender lo que dice el Presidente, sin titubeos tenemos que elegir la primera premisa ética que es ser leal al Pueblo, al proyecto, a los principios e ideales y no a las personas. Cuando las circunstancias nos empujen a decidir entre el pragmatismo político del beneficio personal y los principios que fundan el proyecto y movimiento, sin titubeo tendremos que elegir el lado de los principios.

La diferencia de nosotros y el viejo régimen es que durante todo el periodo neoliberal no se hizo ninguna reforma constitucional en favor del Pueblo, sino en beneficio de la oligarquía nacional vendepatrias. Nuestros legisladores han impulsado una agenda donde se pone por delante al Pueblo y como consecuencia pasamos de tener programas sociales a tener derechos sociales consagrados en la constitución.

Andrés Manuel antes de terminar su discurso enfatizó que “la política es el más noble oficio y el más alto nivel de espiritualidad” como todo oficio implica una preparación, una práctica cotidiana para comprender a cabalidad que la política no es para el beneficio personal o de grupo, sino que solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone en al servicio de los demás.

El Presidente citó a Jesús Reyes Heroles en su descripción de la política al decir “la política es tan limpia que ni los políticos sucios logran mancharla” y agrego más del mismo documento “la política es tan grande que ni los políticos pequeños logran empequeñecerla”.

La participación del Presidente en la reunión con legisladores fue un fuerte llamado ético en el proceder político y de una exigencia cabal en su lealtad con proyecto de transformación. Tanto es así que en cierra su discurso saludando a las tres personas aspirantes a la presidencia y reafirmando que no hay dedazo porque eso es del viejo régimen, de los tiempos antidemocráticos y que ahora en la transformación será el Pueblo que tenga la última palabra.

Termino sintetizando las palabras del Presidente: solo la lealtad al Pueblo dignifica el noble oficio de la política.

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