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Carnavales: la historia viva

Ha concluido la Semana Santa, con sus vacaciones y puentes. En lo que respecta a Veracruz, también ha concluido la temporada de los carnavales indígenas y afrodescendientes, que por cientos de años se han llevado a cabo a pesar de la sombra a la que fueron relegados por los gobiernos, y también a pesar de aquellos que miran en ellos un capital político o negocio y no lo que son: un acto de memoria y tradición.

Pueblos veracruzanos como Almolonga, Alto Tío Diego o Coyolillo —entre otros— celebran desde hace más de 100 años su herencia cultural proveniente de África, desde donde fueron sustraídos para ser parte de la Nueva España donde, a pesar de las dificultades y pésimas condiciones, lograron adaptarse y resistir conformando una identidad propia. Como parte de este proceso, aún es posible percibir la realidad de algunos grupos humanos que persisten a través de sus tradiciones y luchan día a día por ser tomados en cuenta en una sociedad que ha tratado de invisibilizarlos a través de limitaciones, carencias y borrarlos de sociedad. Identidad nacional.

Por eso, como forma de resistencia, uno de estos grupos, los afromexicanos, mantiene viva su mayor tradición: el carnaval.

Grupos africanos eran enviados a México desde varios lugares de África, como Gambia, Guinea, Mozambique, Congo y Angola —por mencionar algunos– con el propósito de ser vendidos como esclavos en los Estados Unidos y en el territorio de la Nueva España. Sin embargo, con el tiempo y con los cambios políticos, muchos de ellos se mantuvieron como trabajadores agrícolas, dedicándose al cultivo del maíz, la caña de azúcar y el café. Este tipo de trabajos tuvieron a Veracruz como epicentro desde donde se activó la economía hacendera que enriqueció a España y que también que forjó a la nación. No obstante, como parte de una resistencia, los habitantes configuraron sus propias festividades que chocaban con la tradición española y rememoraban la historia indígena y africana. Junto a los pueblos indígenas de México, los afrodescendientes formaron comunidades fuertes pero pequeñas, donde su identidad y la profunda huella que han dejado en nuestra historia perviven hasta el día de hoy.

En ese sentido, el carnaval afromestizo en Veracruz nace como una expresión sincrética donde se conjugan todos los ritos y festividades africanas en conjunto con las festividades indígenas que ya llevaba a cabo la población e involucra una serie de elementos de gran importancia cultural e identitaria. La música, los bailes y la indumentaria colorida con máscaras de madera, representan la memoria de aquellos pueblos lejanos que trajeron sus diosas y dioses, sus ritmos e instrumentos y que aún hoy en la memoria social y tradición para pesar de aquellos que han querido blanquear la historia de México e invisibilizando tradiciones como ésta.

Junto a los pueblos indígenas de México, los afrodescendientes formaron comunidades fuertes pero pequeñas, donde su identidad y la profunda huella que han dejado en nuestra historia perviven hasta el día de hoy y que a diario claman a gritos su resistencia bajo la noble y alegre tradición del carnaval.

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