Hoy en esta columna hablaré de mi experiencia personal y sobre cómo participé para cimentar las bases de Morena. Aunque no soy militante, en el 2006 después del fraude orquestado por la oligarquía en México y que acabó en la imposición del Presidente espurio Felipe Calderón, los ánimos en México estaban muy exacerbados. En aquel entonces, el líder de la oposición, Andrés Manuel López Obrador, encabezaba la coalición “Por El Bien de Todos Primero Los Pobres”, que en ese entonces estaba conformada por el PRD, PT y Convergencia. Mucha gente quería tomar las calles con violencia, pero un pacífico Andrés Manuel Lopez Obrador propuso la creación de la“Convención Nacional Democrática” un 15 de septiembre. Esta habría de comenzar sus labores un día después, con el objetivo de hacerle frente a las injusticias sociales en México. Incluso hubo una “Jornada nacional de protesta contra el fraude del 2006”, me da orgullo decir que yo conservo mi credencial de miembro de la “Convención Nacional Democrática”. Sin embargo, para no aburrirlos con tanta historia, ustedes saben que el PRD y Convergencia —después llamado Movimiento Ciudadano—se perdieron en el camino. Empero, esto que les describo es para que los jóvenes no piensen que Morena se formó hace 12 años, porque ese partido trae un fondo de lucha durísimo. Hubo represiones y compañeros que se quedaron en el camino, tuvimos dormir en el suelo de la plancha del Zócalo —no una, ni dos, sino varias veces—, fuimos discriminados y humillados mientras nos gritaban: “¡Ponte a trabajar, huevón!” en las marchas. Ahora esos que gritaban están disfrutando de lo que nosotros hemos luchado… No es reclamo, pero bueno, el ahora Presidente, viendo cómo se desmoronaba el PRD con la formación de las tribus, salió del partido un 9 de septiembre, tras el triunfo de Peña Nieto. Con esto, inició la fundación de Morena, que primero cambió de ser la “Convención Nacional Democrática” a “Movimiento de Regeneración Nacional”, y al ver el Presidente en ese entonces el derrumbe del PRD a causa de las tribus, propuso que no se pudiesen crear “tribus o corrientes” al interior. Si quieres iniciar tu propio movimiento, renuncia al partido, porque en MORENA, los intereses no son individuales —¿verdad, Marcelo?—… Por eso, a mí no me gusta cuando salen quienes tienen “intereses personales”; es válido, pero si tú firmas un documento y aceptas jugar con esas reglas, no te puedes echar para atrás, como Ricardo Meía Berdeja en Coahuila y Marcelo Ebrard en estos momentos. Marcelo los sabía, leyó las reglas y las firmó, ni modo que la gente que él nombró para que estuvieran al pendiente de las encuestas le jugaran chueco. En vez de cuestionar las reglas de Morena debería cuestionar a su gente. ¿Por qué estoy escribiendo todo esto? Pues porque toda la gente que luchó para poner las bases de Morena —sean fundadores o no— debe unirse, porque el único interés es México. Ya basta de esos dichos :“Soy más obradorista que Obrador”, o “Tú no eres ‘fundador’”. Ya estuvo bueno, es tiempo de unidad, vamos por una mayoría calificada en ambas Cámaras, vamos por los 9 congresos en juego en mayoría y vamos por las 9 gubernaturas. No le dejemos ni un solo resquicio al PRIANRD, porque si ellos regresan, no tendrán piedad de los líderes y sus familiares. Recuerden lo que les sucedió a quienes apoyaron a Evo en Bolivia o a Pedro Castillo en Perú, tenemos que luchar unidos y por un solo objetivo: seguir transformando a México. Ahora sí, ya se enteraron por qué a mucha honra defiendo que me digan “chairo”, “codos prietos”, “atolizado”, “acarreado”, “fanático”, “Solovino” y les recuerdo los adjetivos calificativos que nos pusieron en la oposición, porque esos mismos que nos ofendieron vendrán a pedirte tu voto. No lo olvides, y por todo eso #EsClaudia y es tiempo de unidad.




