Por: Emmanuel Moya
El 15 de agosto de 2024 se le entregó la constancia de Presidenta electa a Claudia Sheinbaum Pardo. El Tribunal Electoral finalmente resolvió la mayoría de las impugnaciones presentadas por los grupos políticos de la oposición, determinando que no eran procedentes ni favorables a sus intereses. Así se confirmó que Claudia Sheinbaum es la nueva Presidenta de México. Este es un hecho histórico, ya que es la primera mujer en asumir la presidencia del país, además de ser una mujer de izquierda. En su discurso, Claudia Sheinbaum manifestó que hay quienes piensan que debería desmarcarse de la figura del Presidente López Obrador, suponiendo que se mantendrá hacia el centro y que algunos buscan agradarle para que modere su postura. Aunque sabemos que López Obrador es un activista nato y un luchador social que ha llevado a México a alcanzar importantes cambios, no todo se ha logrado, debido a que su labor principal fue sentar las bases de lo que estaba descompuesto y requería reestructuración. Ahora, Claudia enfrenta una gran responsabilidad en cuanto a la continuidad del desarrollo del país. Tiene a su disposición un abanico de iniciativas que pueden funcionar, mejorar, e incluso catapultar el progreso. Además, debe continuar con las tareas que López Obrador no pudo concluir, ya que se habla de un gobierno de “continuidad con cambio”.
A pesar de lo anterior, la gestión no será sencilla, sin embargo, ella mandó un mensaje muy claro el 15 de agosto cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación entregó la constancia de mayoría de presidenta electa a Claudia Sheinbaum Pardo, diciendo que no se va a desmarcar de la figura del Presidente López Obrador, toda vez que para ella ha sido el mejor mandatario de México. Señaló también, palabras más, palabras menos, que “la política se hace con amor y no con odio” y que es un honor estar con Obrador.
Lo anterior fue resultado de una respuesta a una nueva forma de hacer política, no sólo en México, sino en todo el mundo. Los movimientos de izquierda deben hacer un cambio profundo que involucren a la sociedad en general, es decir, tomar en cuenta la opinión de la gente y respetar lo que piensen las mayorías mediante el sufragio y no por la imposición. Claudia dejó un mensaje contundente, tras señalar que son tiempos de mujeres y que las mujeres están logrando los grandes cambios de este país. Ojalá que así sea y que dejemos atrás esas imposiciones patriarcales que reinaban anteriormente, no sólo en el estricto sentido del género si no también de no dar oportunidad a los que menos tienen. Tenemos altas expectativas de ella y creo que no nos fallará; hablo como mexicano y confío en ella, pero también sé que el contexto político internacional intentará dominar a una mujer que toma las riendas de un gran país con problemáticas complicadas que nadie ha podido resolver, como son: La seguridad, el desabasto de agua, la inmigración, el control inflacionario, entre muchos otros más.
De cualquier manera, la política no se hace por medio de la imposición como era antes, se hace con amor al prójimo y a la sociedad, entendiendo las causas y sensibilizándose al dolor de los que lo han sufrido, el mensaje de Claudia no les gustó a todos, obviamente a los tecnócratas, pero lo principal es que, palabras más, palabras menos, el cambio sigue y va a continuar.
“No soy de los que exprimen su corazón en un lugar violento. Soy de los que atestiguan la belleza y la muerte de la rosa.”
Rosario Castellanos




