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La disputa ideológica dentro y fuera del movimiento

Después del triunfo de Andrés Manuel en 2018, empezó una reconfiguración política en el país, el nuevo régimen empezó gradualmente a consolidarse conforme avanzaba el calendario electoral en cada estado de la república, la oposición se fue achicando cada vez más y al llegar a la elección de 2024 fue avasallante el triunfo del movimiento y la derecha fue prácticamente pulverizada, así se avizora el futuro a corto, mediano y largo plazo en esta nueva etapa.

A la entrada del gobierno de Claudia Sheinbaum se establecen las directrices para la continuidad de la transformación y en el ámbito partidista se hace la restructuración por el relevo generacional, por los hijos de los dirigentes del movimiento que lucharon toda una vida para lograr lo que hoy es realidad.

La atención está a plenitud sobre los muchachos, las agresiones desde la oposición y la prensa del viejo régimen no dejan de hacer nota de ataque cada día en especial contra Andrés López Beltrán, esperando el error y siguiendo la vieja inercia de insultos y calumnias contra los jóvenes dirigentes que les están poniendo su estilo propio a la forma de hacer política partidista.

Morena se ha convertido el principal polo de atracción para ocupar cargos públicos y con ello una desbordada inscripción de todo tipo de personajes aspirando sin importar su historial ni su notoria carencia de principios junto con sus visibles ambiciones de poder para beneficio personal, este es uno de los grandes retos de este relevo generacional que se propone reivindicar los principios del movimiento.

Han brotado a la luz situaciones de jóvenes que recién asumen cargos desde Morena y están en esa lógica de la superficialidad, de las formas de hacer política como en el viejo régimen, de ser excéntricos, ostentosos y presuntuosos desde el cargo público, formas contrarias a lo que es la esencia del movimiento, desconocidos totalmente de los lineamientos ideológicos de la izquierda, desvirtuando con su conducta los postulados de la lucha por la transformación del país.

Por eso es fundamental mantener los principios del movimiento vigentes, la lucha ideológica adquiere relevancia incluso en el ámbito internacional, la derecha se agrupa y se muestra despojada de escrúpulos, son intereses muy fuertes los que los mueven y sostienen y en México se tienen puestas las miradas como una izquierda compuesta de características propias, pero con los ideales universales de esa vertiente de pensamiento.

La disputa electoral ya no será tan intensa por la insignificante oposición que tiene el país, ya la disputa es hacía adentro del movimiento, ver hasta donde se puede evitar que se distorsione y se impongan las practicas nocivas contrarias al movimiento como realmente ha sucedido en ámbitos de gobiernos, de espacios legislativos y en el ámbito partidista, la lucha ideológica es dentro y fuera de la Cuarta Transformación, la izquierda como filosofía de vida debe ser reivindicada en pensamiento y acción.

La lucha es contra la inercia cultural que se arraigó por esa forma predominante de gobernar y hacer política, no es cierto que haya una metamorfosis solo por cambiarse de partido, no es cierto que haya un cambio de pensamiento y práctica política en lo inmediato en actores del viejo régimen que hoy están en el movimiento con alguna responsabilidad, si bien es cierto no hay que estigmatizar ni generalizar, pero si hay que señalar y estar muy vigilantes para no normalizar que se violenten los principios y valores del movimiento.

Hay que impulsar el relevo generacional con formación política e ideológica para evitar que se vuelva esa escuela del viejo régimen que impulsaba a los jóvenes a participar en política con ideas distorsionadas que con ejemplos cercanos se apreciaba que el hacer política era tener privilegios y poder hacerse ricos sin escrúpulo alguno, muchos de esos personajes están en Morena y no han cambiado su pensamiento ni pretensión.

Ese es el gran reto del movimiento, reivindicar los valores de aquella lucha en la que se tenía una mística y una entrega sin esperar nada a cambio, con humildad en el movimiento, pero frente a la vida misma, ver siempre por los demás, una lucha que fue escuela formativa creadora de lazos fraternales.

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