Una lucha por los derechos laborales y por la soberanía energética
Este 18 de marzo conmemoramos el 87 Aniversario de la Expropiación Petrolera en México. Es un día de orgullo nacional, en donde se rinde homenaje al General Lázaro Cárdenas del Río, quien nacionalizó la industria petrolera en nuestro país cuando fue Presidente de México.
Fue en 1938, a través de un decreto presidencial que, se realizó la expropiación del principal recurso natural no renovable de nuestro país, por causas de utilidad pública y en favor de la nación. Se nacionalizó el petróleo y se fortaleció con ello la soberanía económica del país.
Se expropiaron bienes muebles e inmuebles (maquinaria, instalaciones, edificios, refinerías, estaciones de distribución, embarcaciones, oleoductos, y vías de comunicación) de dieciséis compañías petroleras británicas, estadounidenses y holandesas, que obtenían numerosas ganancias, mismas que trasladaban a sus países de origen, dejando mínimas ventajas económicas para el país.
Este acontecimiento histórico sucedió en medio de tensiones obrero-patronales en donde los trabajadores exigían mejores sueldos y el respeto a sus derechos fundamentales, debido a que tenían salarios considerablemente más bajos que los extranjeros; tenían jornadas laborales de más de 12 horas diarias, sin pago de horas extras; no gozaban de días de descanso obligatorio; carecían de prestaciones como seguro médico, pensiones o vacaciones pagadas; y tampoco tenían equipos de seguridad, situación que ponía en riesgo su vida de forma constante.
Empresas extranjeras, violentaron los derechos de los trabajadores que habían sido establecidos en la Constitución de 1917. Simplemente se negaron a reconocer los derechos laborales adquiridos por los mexicanos. Ante ello, los trabajadores se organizaron en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), e iniciaron una huelga nacional exigiendo mejores condiciones laborales. Este conflicto fue llevado a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, quien investigó y determinó que las empresas tenían solvencia económica para pagar mejores sueldos. No obstante, las empresas apelaron esta decisión y llevaron el caso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien también falló a favor de los trabajadores, pero la negativa a cumplir con la sentencia, perduraba.
En respuesta a estos abusos y tensiones, el gobierno del General Lázaro Cárdenas del Río decidió tomar el control de los recursos energéticos del país, en mar y tierra, para beneficiar a la nación, argumentando que el petróleo era un recurso estratégico y fundamental para el desarrollo de México. Así, se garantizó el respeto al artículo 27 de la Constitución Política de 1917, que establecía que la propiedad del subsuelo pertenece a la nación, y que los recursos naturales, como el petróleo, pertenecen al Estado.
Como parte de esta expropiación, el 07 de junio de 1938 se creó Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa estatal encargada de administrar y operar la industria petrolera, marcando así el futuro de nuestro país. Con ello, no solo se reivindicaron los derechos de los trabajadores, sino que esta medida consolidó nuestra soberanía sobre los recursos naturales.
Con la nacionalización, nuestro país priorizó los intereses del Pueblo sobre los extranjeros, y aumentó los ingresos del Estado provenientes de la venta de petróleo, facilitando con ello el financiamiento de infraestructuras, proyectos sociales y el desarrollo de la industria nacional.
Hoy, conmemoramos la expropiación petrolera, símbolo de soberanía e independencia. Símbolo de unidad y de orgullo nacional.




