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Margarita Maza de Juárez, Primera Dama de la Reforma (1826-1871)

Por: Mariana Muñiz Pérez

En la historia siempre habrá personas con un papel crucial para su construcción.

Estamos en vísperas del natalicio de Benito Pablo Juárez García, mejor conocido como Benito Juárez, abogado, político y Presidente de la República desde 1858 hasta 1872; pero poco o casi nada se habla de quien fuera su esposa, amiga, y consejera política Margarita Eustaquia Maza Parada, ya de casada, Margarita Maza de Juárez, nacida en Oaxaca en una familia criolla que recibió educación en casa, y aunque no tuvo acceso a estudios formales, gozó de una instrucción básica enfocada en la lectura, escritura, religión y labores domésticas.  Creció en un ambiente donde la política estaba presente, ya que su familia tenía estrechos lazos con figuras influyentes en Oaxaca, lo que le permitió desarrollar un sentido crítico y social hasta el momento de su muerte.

Desde que era pequeña tuvo contacto con Benito Juárez, un joven indígena zapoteca que trabajaba para su familia y que con el tiempo se convertiría en un abogada y político, lo cual tuvo un efecto reflejo en ella, ya que se vio influenciada en su formación y en su visión de los problemas que acontecían en su tiempo y como su esposa, Margarita enfrentó diversos desafíos. Durante la Guerra de Reforma (1857-1861) y la intervención francesa (1862-1867), su vida se marcó por el exilio, la separación y dificultades económicas, ya que mientras Juárez gobernaba en diversos puntos de la República, ella tuvo que huir con sus hijos a Estados Unidos para protegerlos.

Durante aquellos pasajes de la historia, ella fungió como consejera política, ya que su inteligencia y carácter le permitieron dar consejos políticos valiosos a su esposo, apoyándolo por un México liberal y laico; demostró su fortaleza y apoyo incondicional a Juárez, se encargó de mantener a la familia unida y de gestionar recursos para la causa liberal y fue muy destacada en su labor humanitaria.

Era una mujer de carácter fuerte, comprometida con las clases sociales, con un profundo sentido del deber hacia su familia y su nación, por lo que al regresar a México en 1867, asumió su rol como primera dama y, aún cuando en esa época el papel de la mujer estaba principalmente limitado al ámbito doméstico, ella con  profundo interés en el pueblo fundó orfanatos, apoyó hospitales, y promovió la educación de las mujeres, demostrando su compromiso y amor por el pueblo de México.

Margarita Eustaquia Maza Parada representa el papel de las mujeres en la historia como agentes de cambio, pues incluso cuando en esa época la sociedad las relegaba al ámbito doméstico y demeritaba su rol, a pesar de no tener un cargo político, su resistencia, inteligencia y compromiso social fueron fundamentales para sostener la lucha de la Reforma y la República, desafiando los estereotipos de su tiempo al ser una mujer con opinión propia y solidaria con las clases sociales; recordándonos que por más complejo que se encuentre el camino, por más invisible que pretenda la gente que seas, las mujeres han sido y seremos clave en los grandes procesos históricos, ya sea como estrategas políticas, defensoras de causas, Presidentas de la República, presidentas de la Corte, Gobernadoras y Empresarias. Conocer su legado es reconocer que las mujeres buscamos la justicia social y el reconocimiento de la contribución femenina a través de la historia en diversos ámbitos.

@Mariana_Munizmx

Secretaria Técnica A del Consejo de la Judicatura Federal

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