La capilla ardiente del expresidente uruguayo José Mujica quedó abierta este miércoles al público en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, luego de su fallecimiento el martes a los 89 años de edad. Conocido mundialmente como “el presidente más pobre del mundo” por su estilo austero y su firme compromiso con las causas populares, Mujica fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015.
Desde las 14:00 horas (17:00 GMT), ciudadanos comenzaron a desfilar frente al féretro cubierto con la bandera uruguaya y el pabellón de José Artigas, símbolo de la independencia y el ideario republicano del país. El acceso se mantendrá abierto durante 24 a 36 horas, dependiendo de la afluencia de asistentes.
Previamente, el velatorio fue privado por algunos minutos, reservado al círculo más cercano de Mujica, entre ellos su viuda, Lucía Topolansky, y el actual presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, considerado su heredero político. El cortejo fúnebre partió en la mañana desde la Plaza Independencia y recorrió puntos clave de la historia política del exmandatario: la sede del Frente Amplio (FA), el Movimiento de Participación Popular (MPP) —fundado por Mujica— y el local del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, del cual fue líder durante los años 60 y 70.
En un gesto cargado de simbolismo, el ataúd fue cargado por Orsi y otros allegados a Mujica por las escalinatas del histórico Palacio Legislativo. Entre los presentes también destacó el expresidente Luis Lacalle Pou, quien acudió a rendir homenaje y saludar personalmente a Topolansky y al mandatario en funciones.
Una multitud se congregó a las afueras del recinto parlamentario, ondeando banderas y portando retratos de Mujica como muestra del profundo cariño que el pueblo uruguayo le profesa. El acceso al público será suspendido a la medianoche y se reanudará el jueves por la mañana.
Fiel a sus convicciones, Mujica pidió que sus restos fueran cremados y sus cenizas esparcidas en su “chacra”, una modesta finca en las afueras de Montevideo, donde residió durante décadas y donde falleció tras una batalla contra el cáncer de esófago.
El gobierno de Orsi decretó tres días de duelo nacional, en reconocimiento a una figura que dejó una huella imborrable en la política uruguaya y latinoamericana, caracterizado por su humildad, congruencia y visión humanista.


