La primaria de Unidad por Chile y su impacto en el escenario electoral
El 29 de junio de 2025, Chile se asomará a una jornada electoral crucial: las primarias de «Unidad por Chile», el pacto que congrega al progresismo chileno. Este proceso, que definirá al abanderado que buscará la presidencia en noviembre de 2025, no solo es un hito para estas fuerzas políticas, sino que podría reconfigurar de manera significativa el panorama electoral, marcando un posible freno al avance de la derecha y abriendo la puerta a una nueva victoria de la izquierda.
Unidad por Chile, la fuerza de la convergencia
La primaria de Unidad por Chile presenta una lista de candidatos con trayectorias y matices ideológicos diversos, pero unidos bajo el propósito de ofrecer una alternativa progresista al país.
Carolina Tohá, representante del PPD, Partido Liberal, Partido Radical y del Partido Socialista, emerge como una figura de experiencia y consenso dentro del sector. Su vasta trayectoria política y su capacidad de diálogo la posicionan como una candidata capaz de aglutinar fuerzas. Jeannette Jara, del Partido Comunista y de Acción Humanista, aporta la visión y el ímpetu de las fuerzas transformadoras, con un enfoque en las demandas sociales y económicas. Gonzalo Winter, del Frente Amplio, representa una generación más joven de líderes, con ideas frescas y una conexión con los movimientos sociales. Finalmente, Jaime Mulet, de la Federación Regionalista Verde Social, añade la perspectiva regionalista y la preocupación por el medio ambiente, temas cada vez más relevantes en la agenda pública.
La unidad de estas fuerzas, que han logrado superar diferencias históricas para concurrir en una primaria, es un factor clave. En un sistema político fragmentado, la capacidad de la izquierda y la centroizquierda de presentar un frente común les otorga una ventaja estratégica. Esta convergencia no solo optimiza recursos y esfuerzos, sino que también transmite un mensaje de cohesión y estabilidad al electorado. La elección de un candidato único y fuerte a través de estas primarias permitiría a Unidad por Chile concentrar sus fuerzas y proyectar una imagen de gobernabilidad y propósito compartido.
La derecha: división y desafíos
Mientras la izquierda se fortalece en la unidad, la derecha tradicional enfrenta un escenario de división. Chile Vamos, el pacto que agrupa a los partidos de derecha, no logró articular un acuerdo para realizar una primaria, lo que implica que su candidata, Evelyn Matthei, será inscrita directamente para la primera vuelta presidencial del 16 de noviembre de 2025. Esta decisión, aunque busca evitar un desgaste interno, podría privar a Matthei de la oportunidad de validar su liderazgo en una contienda abierta y de energizar a sus bases de cara a la elección general.
Por otro lado, la extrema derecha también se presentará dividida, con José Antonio Kast, del Partido Republicano, y Johannes Kaiser, candidato libertario, compitiendo en la misma papeleta. La irrupción de estas figuras, que representan vertientes más radicales del espectro político, fragmenta el voto de derecha y dificulta la consolidación de un liderazgo único en ese sector. En las últimas elecciones, la derecha ha experimentado un crecimiento significativo, capitalizando el descontento y la demanda por orden y seguridad. Sin embargo, la dispersión de sus candidaturas en la primera vuelta presidencial de noviembre de 2025 podría diluir su fuerza electoral y hacer más difícil que cualquiera de sus representantes logre un caudal de votos suficiente para pasar a una eventual segunda vuelta.
El impacto en el panorama electoral: ¿Una nueva victoria de la izquierda?
El escenario de primarias unificadas en la izquierda y divisiones en la derecha podría ser un factor determinante en la elección presidencial de noviembre de 2025. Un candidato de Unidad por Chile, legitimado por una primaria participativa y con el respaldo de un amplio espectro de partidos, partirá con una ventaja significativa. La capacidad de movilizar a sus bases, de generar entusiasmo y de proyectar una imagen de renovación podría ser crucial.
Consideremos el calendario electoral: las primarias el 29 de junio de 2025, la primera vuelta presidencial el 16 de noviembre de 2025 y una posible segunda vuelta el 14 de diciembre de 2025. Si “Unidad por Chile” logra capitalizar el impulso de su primaria y presentar un candidato robusto, tendrá casi cinco meses para consolidar su propuesta y ganar terreno. En contraste, la derecha, sin un proceso de primarias que le dé un espaldarazo a su candidata principal y con la competencia interna de figuras como Kast y Kaiser, podría enfrentar dificultades para generar la misma cohesión y arrastre.
Históricamente, la unidad ha sido un factor decisivo en las victorias electorales de la izquierda chilena. En momentos de fragmentación de la derecha, la capacidad de la izquierda para presentarse como una opción unificada y coherente ha sido clave para conquistar La Moneda. Si el candidato de Unidad por Chile logra convocar a un amplio espectro de votantes, desde el centro hasta la izquierda, y capitalizar la posible dispersión del voto de derecha, las probabilidades de una victoria progresista aumentan considerablemente.
La elección no estará exenta de desafíos para la izquierda. Deberá lograr que su candidato sea capaz de articular un mensaje transversal que resuene con las preocupaciones de la ciudadanía, abordar temas como la seguridad, el crecimiento económico y la reforma de las pensiones de manera creíble y proponer soluciones concretas. Sin embargo, la estrategia de unidad les da una plataforma sólida para enfrentar estos desafíos y, en última instancia, buscar el regreso de las fuerzas progresistas al poder.
En definitiva, las primarias de Unidad por Chile no son solo un ejercicio democrático interno, sino un evento con profundas implicaciones para el futuro político de Chile. La consolidación de un liderazgo único en la izquierda, sumada a la fragmentación de la derecha, podría inclinar la balanza hacia un nuevo ciclo progresista en el país. El 29 de junio de 2025 marcará el inicio de un camino que podría culminar, el 14 de diciembre de 2025, con la victoria de la izquierda en las urnas.




