El 30 de julio, el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. Las cifras ofrecen un panorama alentador, especialmente para los hogares con menores ingresos. Aunque ya se han publicado múltiples análisis, quiero destacar tres hallazgos clave: un aumento histórico del ingreso, la influencia de la política laboral y una disminución significativa en la desigualdad.
Entre 2018 y 2024, el ingreso total promedio por hogar pasó de $22,440 a $25,955 mensuales, lo que representa un crecimiento real de 15.7%. Este aumento no solo es notable por su magnitud, sino también porque no responde a un rebote coyuntural, sino a una tendencia estructural impulsada por el mercado laboral. El 65.6% del ingreso total de los hogares provino del trabajo, lo cual subraya el papel central del empleo como fuente de bienestar.
Desglosando el ingreso laboral (que promedió $17,033 mensuales), se observa que: Las remuneraciones por trabajo subordinado (es decir, empleos asalariados) alcanzaron los $14,555, con un aumento real de 13.9%, y representaron el 56.1% del ingreso corriente total. El trabajo independiente aportó $2,019 en promedio, con un impresionante crecimiento real de 27.3%. En contraste, los ingresos por “otros trabajos” sumaron $459, con una caída real de 9.2%.
| Ingreso corriente promedio mensual e ingreso por trabajo | ||||||||||||||||||||||||
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| Fuente: ENIGH 2024, INEGI |
Estos datos reflejan una mejora en la calidad del empleo y un fortalecimiento de los ingresos laborales formales e independientes, en parte gracias a políticas laborales como el aumento al salario mínimo. Además, debido a lo importante del componente del ingreso laboral, es muy probable que cuando el INEGI publique el dato de pobreza en las próximas semanas, la pobreza se haya reducido de manera muy importante, debido principalmente al incremento al salario mínimo.
Finalmente, uno de los cambios más relevantes es la disminución de la desigualdad. La brecha entre los hogares más ricos (decil X) y los más pobres (decil I) pasó de 21 veces en 2016 a 14 veces en 2024. Este fenómeno se explica porque el ingreso del 10% más pobre creció en casi 36%, mientras que el del 10% más rico aumentó solo 4.2%. Por primera vez en muchos años, el crecimiento económico benefició de forma desproporcionada a quienes más lo necesitaban.
Si medimos la desigualdad usando el coeficiente de Gini[1], en 2024, el coeficiente de Gini del ingreso con transferencias se ubicó en 0.391, lo que representa una disminución del 8.22% respecto a 2018. Por su parte, el coeficiente calculado sin considerar las transferencias fue de 0.450, con una reducción de 5.26% en el mismo periodo. Estos resultados reflejan un avance en la equidad distributiva marcando una mejora sustancial en términos históricos.
| Distribución del ingreso | |||||||||
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| Fuente: ENIGH 2024, INEGI |
¿Qué nos dicen estos datos? En conjunto, los resultados de la ENIGH 2024 muestran que la recuperación del poder adquisitivo, combinada con una política laboral activa, está dando frutos. No solo crecen los ingresos, también mejora su distribución. Si esta tendencia se mantiene, México consolidará una etapa de desarrollo y crecimiento con prosperidad compartida.
[1] El coeficiente de Gini es una medida que se utiliza para cuantificar la desigualdad en la distribución del ingreso (u otra variable) dentro de una población. Su valor va de 0 a 1, donde 0 representa igualdad perfecta (todos tienen el mismo ingreso) y 1 representa desigualdad total (una sola persona tiene todos los ingresos). Entre menor sea el coeficiente, más equitativa es la distribución.
@luisfmunguia
Presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. Economista por la Unison, Maestro en Economía por el COLMEX y Doctor en Economía por la Universidad de California.




