Se pudiera pensar que el derecho al cuidado es nuevo, pero no lo es. La diferencia es que antes no se nombraba con el énfasis que hoy tiene y que ha evolucionado no solo como un derecho, sino como un sistema completo. El tema y la responsabildiad de los cuidados se han discutido desde hace varias décadas, y poco a poco han ingresado en la agenda política como un asunto a resolver. Abarcan de manera amplia la maternidad, la crianza en la infancia; la atención a personas con discapacidad que requieren apoyos específicos cuidados especiales y, por supuesto, el cuidado de las personas adultas mayores.
En América Latina, las leyes sobre cuidados han avanzado de forma gradual para reconocer este derecho y, más recientemente, para promover la corresponsabilidad social. Es decir, la responsabilidad que tenemos todas las personas de cuidar y ser cuidadas. Para ello, se requieren políticas públicas que vayan más allá de la voluntad individual de dar y recibir cuidados: que garanticen el acceso a servicios adecuados; que redistribuyan la carga que aún recae de manera desproporcionada en mujeres y niñas; y que reconozcan el trabajo de cuidado como un valor social, lo cual sigue siendo un reto pendiente.
Hace treinta años, en la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres realizada en Beijing, China, se propuso contabilizar el trabajo no remunerado en los hogares dentro de las cuentas públicas. En 2022, este representó 7.2 billones de pesos, lo que equivale al valor económico de las labores domésticas y de cuidados realizadas sin remuneración.
El INEGI realizó un simulador para calcular las horas dedicadas al trabajo del hogar y del cuidado.[1] De acuerdo con sus resultados, el promedio anual de las labores domésticas y de cuidados realizado por mujeres, equivaldría a 77 mil 192 pesos, mientras que en el caso de los hombres sería de 31 mil 844 pesos; es decir, ellos realizan menos de la mitad de esas actividades. Según el propio instituto, esta iniciativa tiene como objetivo principal reconocer el valor tangible de las contribuciones individuales al funcionamiento del hogar, que van desde limpiar la casa y cocinar hasta cuidar a las personas enfermas y realizar las compras.[2]
En México, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO),[3] 31.6 millones de personas de 15 años o más brindan cuidados sin recibir una remuneración. Esto representa el 32% de la población total, y tres de cada cuatro personas cuidadoras son mujeres, en particular madres, quienes suelen pausar sus carreras profesionales y laborales por este motivo. En consecuencia, quienes asumen estas tareas y además participan en la economía remunerada se ven obligadas a reducir sus horas de trabajo o incluso a abandonar sus empleos.
Por eso es importante contar con políticas públicas dirigidas al cuidado infantil, la atención profesional de personas con discapacidad o en situación de dependencia, a personas mayores de 60 años, y la asistencia a quienes padecen enfermedades mentales que no pueden valerse por sí mismas. El cuidado debe ser entendido como un derecho. En ese sentido, la CEPAL (2025) subraya que es fundamental para la sostenibilidad de la vida y del planeta, y que es parte de los derechos humanos reconocidos en los pactos y tratados internacionales. Como establece el Compromiso de Buenos Aires (2022), el derecho al cuidado se basa en los principios de igualdad, universalidad y corresponsabilidad social de mujeres y hombres. Asimismo, se fundamenta en la no discriminación, la progresividad y la interdependencia; reconoce el valor este trabajo y asegura los derechos tanto de quienes lo requieren como de quienes lo proporcionan, así como el derecho a ejercer el autocuidado. Todo ello implica avanzar hacia una organización social justa de los cuidados y hacia la igualdad entre mujeres y hombres. De ahí la importancia de promover una distribución equitativa de estas tareas, así como la participación de la sociedad y del sector privador en la provisión de servicios especializados.
Un avance importante en la materia ha sido la implementación de licencias parentales remuneradas y no remuneradas, así como de licencias para cuidados de larga duración, con el objetivo de permitir a madres, padres y cuidadores atender las necesidades de sus hijos y familiares dependientes. Sin embargo, si estas licencias no se utilizan para los fines para los que fueron diseñadas, no servirán para transformar los roles de género ni las desigualdades. Las mujeres hemos ingresado al mundo laboral, pero los hombres se han integrado a cuentagotas a los trabajos de cuidado.
No solo hay que visibilizar y valorar el trabajo de cuidado no remunerado que realizan principalmente las mujeres, sino también impulsar políticas que reduzcan la carga que recae sobre ellas. Porque, a pesar de los avances, siguen asumiendo la mayor parte de estas tareas, lo que limita su participación en el mercado laboral y restringe su desarrollo personal.
Como mencioné en un artículo anterior, propuse una iniciativa en el Congreso de Jalisco para la creación de casas de atención y servicio a las personas adultas mayores. El envejecimiento de la población se duplicará en los próximos veinte años y no estamos siendo previsores de lo que se avecina. Por ello, es indispensable contar con sistemas de apoyo que garanticen que, en etapas en donde ocurra una situación de vulnerabilidad, no se agraven las condiciones de salud, trato y vida digna.
El Compromiso de Tlatelolco 2025, resultado de los acuerdos alcanzados entre los gobiernos de América Latina y El caribe en la XVI Conferencia de la CEPAL, marcarán la ruta para el diseño y desarrollo de políticas de cuidado, y debemos estar atentas a ello.
Bibliografía:
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Simulador del valor económico de las labores domésticas y de cuidados”. INEGI. www.inegi.org.mx/app/simuladortnrh/
Contreras, Jorge. “¿Cuánto cuesta el trabajo doméstico, según el INEGI? Éste es el tabulador para que sepas lo que debes cobrar”. Infobae. 20 de marzo de 2024. https://www.infobae.com/mexico/2024/03/20/cuanto-cuesta-el-trabajo-domestico-segun-el-inegi-este-es-el-tabulador-para-que-sepas-lo-que-debes-cobrar/
Instituto Mexicano para la Competitividad. “Nueve de cada 10 personas que dejan el mercado laboral por realizar cuidados son mujeres”. IMCO. 16 de octubre de 2023. https://imco.org.mx/nueve-de-cada-10-personas-que-dejan-el-mercado-laboral-por-realizar-cuidados-son-mujeres/
[1] Instituto Nacional de Estadística y Geografía, “Simulador del valor económico de las labores domésticas y de cuidados”, INEGI, www.inegi.org.mx/app/simuladortnrh/.
[2] Jorge Contreras, “¿Cuánto cuesta el trabajo doméstico, según el INEGI? Éste es el tabulador para que sepas lo que debes cobrar”, Infobae, 20 de marzo de 2024, https://www.infobae.com/mexico/2024/03/20/cuanto-cuesta-el-trabajo-domestico-segun-el-inegi-este-es-el-tabulador-para-que-sepas-lo-que-debes-cobrar/
[3] Instituto Mexicano para la Competitividad, “Nueve de cada 10 personas que dejan el mercado laboral por realizar cuidados son mujeres”, IMCO, 16 de octubre de 2023, https://imco.org.mx/nueve-de-cada-10-personas-que-dejan-el-mercado-laboral-por-realizar-cuidados-son-mujeres/




