domingo, 26 abril 2026
Hora: 10:52

Fracasa la marcha de “La Resistencia” convocada por Alessandra Rojo de la Vega

Lo que Alessandra Rojo de la Vega vendió como “una gran movilización ciudadana” terminó en un fracaso estrepitoso. La alcaldesa de Cuauhtémoc apenas logró reunir a un puñado de asistentes en la marcha de “La Resistencia”, confirmando que su capacidad de convocatoria es tan limitada como su liderazgo.

Una marcha sin Pueblo

Pese a la propaganda previa y al respaldo de personajes de la derecha como Margarita Zavala, Claudio X. González y Xóchitl Gálvez, la asistencia fue mínima. En redes sociales circularon videos que exhibieron lo evidente: no fueron miles, mucho menos millones, sino apenas decenas de personas, muchas de ellas trabajadores de la capital que denunciaron haber sido acarreados bajo presión.

La tan anunciada “Resistencia” quedó reducida a un contingente disperso que nunca logró llenar ni una calle.

La derecha más rancia al frente

El evento fue respaldado por el Consejo Nacional de Nueva Derecha, organización conservadora que describió a Rojo de la Vega como “una líder católica en un país de mayoría cristiana”. Desde ahí pidieron que no se permitiera la presencia de símbolos feministas, de la comunidad LGBTTTIQ+ o de movimientos progresistas, dejando en claro el verdadero rostro de la convocatoria: una derecha excluyente, reaccionaria y sin propuesta.

Entre el show y el ridículo

La alcaldesa insistió en que la marcha representaba “un espacio de diálogo y resistencia democrática”, pero las imágenes difundidas en redes sociales la desmintieron por completo. Los asistentes portaban gorras y pañuelos verdes repartidos a lo largo del trayecto, en un intento fallido de maquillar lo que fue: otro acto de acarreo mal disfrazado de ciudadanía.

Ni con discursos de pánico sobre una supuesta “dictadura socialista ligada al crimen” pudieron llenar las calles.

Un PRI-AN reciclado sin convocatoria

Al final, la marcha de Alessandra Rojo de la Vega exhibió lo mismo que la Marea Rosa: un bloque opositor desconectado de la gente, sin legitimidad y sin pueblo que lo respalde.

“La Resistencia” terminó siendo la resistencia del vacío, una caricatura de movilización que confirma la decadencia de la oposición y de su nueva figura: una alcaldesa que ya carga con el mote de “acarreadora profesional”.

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