En un momento crucial para la política mexicana, el senador chiapaneco Luis Armando Melgar Bravo ha desatado polémica al respaldar abiertamente la postura de Arturo Escobar, líder del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quien insinuó por primera vez desde 2018 la posibilidad de una ruptura con la Cuarta Transformación (4T).
Este respaldo no es menor. Para muchos, Melgar representa los intereses del empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, Elektra y Banco Azteca, uno de los críticos más feroces del proyecto de nación encabezado por Andrés Manuel López Obrador y ahora por la presidenta Claudia Sheinbaum. Desde esa perspectiva, su figura se perfila como un “títere” que busca fracturar la alianza Verde-Morena que ha sostenido la gobernabilidad en el Congreso durante los últimos seis años.
El discurso de la ruptura
Melgar no se limitó a respaldar a Escobar. En un mensaje cargado de acusaciones, el senador lanzó críticas directas a líderes morenistas en Chiapas, señalando a Rutilio Escandón, exgobernador, a quien acusó de “esconderse en Miami”, y a Pepe Cruz, a quienes responsabilizó de haber “saqueado y violentado” la tranquilidad de la entidad.
Con estas declaraciones, Melgar buscó pintar un escenario de hartazgo dentro del PVEM y abrir la puerta a una narrativa de “renovación verde”. “No somos iguales, y no se nos olvida lo que hicieron: el camino es verde. #TenemosConQué”, remató en un mensaje que deja ver con claridad su intención de reposicionar al Verde como fuerza autónoma y no como socio subordinado de Morena.
¿Traición a la 4T?
La estrategia de Melgar es interpretada por analistas como una jugada peligrosa que podría convertirse en un caballo de Troya dentro de la coalición oficialista. Su discurso parece alineado con la narrativa empresarial de Salinas Pliego, quien desde hace meses intensificó sus ataques mediáticos contra la 4T y sus políticas económicas.
Así, no es casualidad que la bancada de Morena en el Senado vea en Melgar un traidor en potencia, cuyo protagonismo busca sembrar división en momentos donde la presidenta Sheinbaum necesita unidad legislativa para impulsar su agenda de reformas.
Chiapas como campo de batalla
El trasfondo es aún más complejo: Chiapas, un estado históricamente clave para el proyecto de la 4T, es también territorio donde el Verde ha construido una base electoral sólida. Melgar apuesta a reposicionar al PVEM como el verdadero defensor de la justicia social en la entidad, aunque sus vínculos empresariales y su respaldo a Escobar hacen dudar de la autenticidad de su discurso.
Conclusión
El mensaje de Melgar es claro: no dar un “cheque en blanco” al Gobierno de Claudia Sheinbaum. Pero la pregunta inevitable es: ¿se trata de una postura genuina por la defensa de Chiapas, o de una estrategia orquestada desde las cúpulas empresariales para dinamitar la unidad de la 4T?
La respuesta marcará no solo el rumbo del Partido Verde, sino también la solidez de la coalición gobernante en los próximos años.



