Este 15 de septiembre se recuerda el Grito de Independencia de 2012, la última vez que Felipe Calderón encabezó la ceremonia en el Zócalo como presidente. En aquel evento, miles de ciudadanos lo despidieron con abucheos masivos y gritos de “¡asesino, asesino!”, señalando las miles de víctimas y el clima de violencia generado por su fallida guerra contra el narcotráfico.
Durante esa ceremonia, el ambiente fue de repudio y tensión, con el público recordando las consecuencias de su estrategia de seguridad: incremento de homicidios, desaparecidos y la sensación de inseguridad generalizada en todo el país. El grito de la gente reflejó el rechazo ciudadano a un gobierno que, aunque prometía seguridad, dejó heridas profundas en la población.
El recuerdo de aquel Grito resalta también la distancia entre la nostalgia de Calderón y la memoria colectiva de los mexicanos, quienes aún cuestionan las políticas que marcaron su sexenio y las consecuencias de su estrategia de seguridad. A más de una década, el repudio sigue vigente, recordando que la historia de su gobierno está marcada por la violencia y la desconfianza ciudadana.
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