«Y todo el mundo vio
Ay dame un traguito de agua
Que vengo muerta la sed
Ay dame un traguito de agua
Que vengo muerta la sed
Me han quitado la montaña
Que me daba de beber
Me han quitado la montaña
Que me daba de beber»¿Qué paso?, La Perla
Cada 25 de julio se conmemora el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora. Esta fecha simboliza la fuerza y resistencia de todas las mujeres afrodescendientes en el mundo, ya que en 1992 se realizó el Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora en Santo Domingo. En este espacio, mujeres afrodescendientes desafiaron lo imposible y su organización dejó una huella imborrable: un día para recordar siempre, donde la negritud y la lucha social y política se convirtieron en un símbolo de resistencia.
En México, esta fecha ahora tiene un significado aún más profundo, ya que pone en el centro la voz de las mujeres afromexicanas, que por décadas han sido invisibilizadas y al mismo tiempo guardianas de nuestros saberes ancestrales, siendo ejemplo de la resistencia colectiva que desafía el racismo estructural que persiste en nuestra sociedad.
Un ejemplo claro, es la organización de las mujeres afromexicanas tras el paso del huracán Erick el pasado 19 de junio. Este evento dejó daños catastróficos en la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca. Desde entonces, lideresas y activistas han levantado la voz para acompañar a sus comunidades y familias afectadas, muchas de las cuales perdieron su patrimonio y sus medios de vida. Estas mujeres, portadoras de conocimientos tradicionales, prácticas culturales y formas de vida ancestrales, han alzado su voz para recordar que el cambio climático también tiene rostro, y en México, ese rostro es afro.
El domingo 20 de julio del 2025, en el Museo Nacional de las Culturas Populares, se realizó una Jornada Solidaria para recaudar fondos destinados a apoyar a estas mujeres líderes que han encabezado la reconstrucción de su comunidades frente a lo sucedido por el huracán Erik.
A pesar del dolor y la tristeza por lo ocurrido, la jornada estuvo llena de color, sabores, olores y música. Los testimonios como los de Donají Méndez, Yolanda Camacho y Aleida Violeta resaltaron la fortaleza de las mujeres que, pese al cansancio y el miedo, continúan enfrentando las “múltiples cargas” atención, cuidados y protección de infancias en sus comunidades, demostrando un ejemplo de resiliencia comunitaria.
Con sus mensajes, resaltaron la necesidad de brindar atención emocional para trabajar el estrés postraumático en la población afectada, especialmente en infancias y personas mayores, quienes cada temporada de huracanes sienten en carne propia las consecuencias del cambio climático.
También abordaron la importancia de impulsar campañas de reforestación y protección de manglares, buscando el apoyo de ecologistas y comunidades locales, y educando a las generaciones jóvenes y adultas sobre la vital importancia de estos ecosistemas para la protección de las costas.
Los estragos del huracán Erick son un claro ejemplo de cómo la organización colectiva ha emergido como una estrategia fundamental de resistencia. Desde sus puebloas y comunidades, ellas, las mujeres afromexicanas han unido fuerzas para reclamar derechos, proteger sus territorios y fortalecer su identidad cultural. A través de colectivos feministas, organizaciones civiles y redes comunitarias, han reivindicado su presencia, historia y autonomía en una sociedad que todavía las discrimina y enfrenta el patriarcado y la pobreza.
En este 25 de julio, celebremos su valentía incansable. Ellas nos enseñan que la lucha por la igualdad y la preservación de sus conocimientos ancestrales no solo es una demanda individual, sino colectiva que enriquece y diversifica a toda nuestra nación.
Es imperativo que se reconozca la aportación de las afromexicanas y que se protejan sus derechos culturales, humanos y territoriales. Solo con la valoración de su papel en la historia y en la sociedad podremos avanzar hacia un México más inclusivo, plural y justo. Respetar su trabajo, saberes y su visión del mundo es combatir el racismo estructural y promuevan una inclusión real y efectiva.
Gracias a ellas siempre, a todas las mujeres afromexicanas, que por generaciones han construido la historia de nuestro país con su fuerza y resiliencia.
Si deseas aportar y apoyar a las personas en Oaxaca y Guerrero, puedes acercarte diversas organizaciones sociales afro que aún continúan recaudando víveres y aportaciones económicas para sus familias.




