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El poder político de nuestra Presidenta Sheinbaum

Todo presidente, sea de la nación que sea, se hace cargo de una responsabilidad mayúscula cuando asume el poder institucional, producto de un ejercicio democrático. Lo demás, por supuesto, es parte de la guerra propagandista que pone en marcha la oposición para intentar desestabilizar al gobierno. Así inició el conservadurismo al cuestionar las decisiones que, sabemos, no estaban en manos de nuestra presidenta constitucional, sino de la política económica que intentó aplicar el vecino país con el tema de los aranceles. Lo más fácil para el PRIAN, de hecho, fue culpar la postura de Claudia. Habrá que recordarles que, con esa sobriedad, Sheinbaum, una vez más, les ha demostrado el poder político que tiene en sus manos para asumir cualquier reto o adversidad, sobre en todo en momentos de tensión, pues lo que comenzó a ser un clima sofocante, la jefa de Estado, que esperó paciente, acordó una agenda común con los Estados Unidos. Con ello, evidentemente, se hace un ajuste en el tema de los impuestos a los productos que cruzan a EU.

Pero la oposición, lejos de limitarse a ser respetuoso de la investidura presidencial, se empeña en no darle el mérito que merece nuestra presidenta constitucional. Ni falta hace: Claudia Sheinbaum, de acuerdo con estudios muy concretos, tiene una aprobación de más del 85%. Eso, en sí, habla del apoyo incondicional de un pueblo que, en inmensas proporciones, salió a defender la postura de la soberanía. Y ese apoyo a gran escala, que se vuelve crucial en momentos o coyunturas como ésta, refleja el grado de compromiso que tenemos como ciudadanos libres y conscientes de un contexto que, no cabe la menor duda, vivimos en un instante memorable de transformación que hemos visto crecer en aquel histórico 2018, fecha que ganó la democracia participativa y, de paso, envió un claro mensaje de cansancio y hartazgo hacia el conservadurismo. Esa es la realidad que, afortunadamente, podemos atestiguar todos en esta etapa en la que reina la pluralidad y el progreso social en manos de la 4T.

Ahí está el mejor ejemplo de respaldo a nuestra presidenta constitucional. El Zócalo, fiel testigo de las luchas sociales por la democracia, lució abarrotado ante la convocatoria que lanzó Claudia Sheinbaum. Es verdad, hemos comprobado que ese tipo de concentraciones le irrita a la oposición; sin embargo, la voluntad del pueblo, que ha demostrado entrega en las buenas y en las malas, salió el domingo a cerrar filas con la presidenta de México. Grandes sectores campesinos, populares, lo mismo que organizaciones sindicales y estudiantiles, sin olvidar a la población en general, de nueva cuenta, se organizó y se volcó a llenar el espacio que alberga el imponente marco de Palacio Nacional. Esa llegada de contingentes, que se movilizaron de todo el país, construyó una fiesta popular. Es cierto, fuimos testigos de muchos mítines que encabezó AMLO; no obstante, esto que acaba de acontecer, desde mi perspectiva, rompió récord de asistencia.

Desde luego, hablamos de otras condiciones políticas que, como tal, fueron propiciando con esa lucha social de la que mencionamos. Hoy, que todo gira alrededor del proceso de transformación, basta con observar el progreso social que ha tenido nuestro país. Lo más importante de todo, más allá de las políticas públicas y las reformas constitucionales que se han aprobado, es el respaldo del pueblo de México, y claramente de los principales precursores del movimiento obradorisra. Eso, que ayudó que la izquierda se proclamara ganadora desde el 2018, fue el parteaguas para que la calidad de vida de la ciudadanía vaya mejorando.

Y así como ese pueblo salió a abarrotar el Zócalo, asistieron, fieles a ese compromiso, muchos protagonistas del proceso de transformación como Luisa María Alcalde, Andrés Manuel López Beltrán, Rosa Icela, Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal, Santiago Nieto, Fernando Castro Trenti y Gerardo Fernández Noroña. De igual forma, y en esas grandes coincidencias que el destino tiene preparado, no podemos soslayar el respaldo incondicional de los aliados de este proceso. Hablamos, desde luego, del apoyo irrestricto del Partido del Trabajo. Eso, como en todos los momentos en los que hay que estar presente, se dieron cita Alberto Anaya y Reginaldo Sandoval, pieza clave en la coordinación de la fracción parlamentaria del PT, y otras figuras que, una vez más, salieron a las calles a respaldar a nuestra presidenta constitucional.

Eso, a los ojos de todo el mundo, muestra el poder político de Claudia Sheinbaum. Ella, convertida en un referente de talla mundial, fue cobijada por una inmensa sociedad que es partidaria de esa visión de transformación. Y nuestra presidenta, una vez más, nos ha demostrado la capacidad que tiene para conducir las riendas del país. Prueba de ello, quedó claro, fue la negociación al más alto nivel político que sostuvo con Trump, para alcanzar un acuerdo en materia comercial. Tenemos mucha presidenta.

A propósito de ello, todos los gobernadores de Morena, que tienen una responsabilidad mayúscula en cada una de sus entidades, también acudieron al llamado de Claudia. Todos, por su importancia, juegan un papel relevante; sin embargo, nos da una enorme satisfacción ver como el sur del país crece a pasos agigantados con las obras que inició Andrés Manuel López Obrador. Esas labores, desde luego, las continuará profundizando Claudia Sheinbaum, especialmente en Chiapas, donde se pondrá en marcha la primera Universidad Rosario Castellanos, y con un gobernador que, en los índices de aprobación, ha demostrado que llegó para cumplir las promesas de campaña. Hablamos de Eduardo Ramírez Aguilar, calificado como uno de los mejores mandatarios en esa tarea de apuntalar el desarrollo de la 4T.

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