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El uso responsable de las redes sociales

Las redes sociales, de forma por demás desafortunada, se han convertido en un foco continuo de discusión y agresividad, debido a que muchas personas con intereses, ideas y gustos diferentes, coinciden y conviven en un mismo espacio para opinar y debatir, pero además -en muchos casos- bajo el anonimato y sin poder leer el lenguaje no verbal de la otra persono. Además, esto se proyecta de forma exponencial cuando hablamos de intereses grupales y/o mezquinos. Por ello, es necesario ser conscientes del acoso y la violencia que a través de las mismas se están practicando. Un dato importante es que, cerca del 9% de las y los jóvenes de 15 años de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), fueron víctimas de ciberacoso al menos una vez en la vida (12% de la población de mujeres se ha encontrado en esta situación, mientras de los hombres sólo el 6%). Estas agresiones virtuales pueden deteriorar significativamente el desarrollo social e incluso dañar la salud mental y el bienestar subjetivo, en algunos casos provocando hasta el suicidio.  Ahora bien, de acuerdo con el estudio “How’s Life in Digital Age”, realizado por dicho organismo, la violencia virtual afecta significativamente a mujeres y adolescentes, dos grupos de suyo vulnerables.

Y es importante asumir que dichas problemáticas no varían significativamente entre países desarrollados o subdesarrollados pues, por ejemplo, entre 2014 y 2017 se estudiaron en Reino Unido 19 millones de mensajes en la red social Twitter (tuits), de los cuales al menos 5 millones se identificaron como misóginos. En el caso de nuestro país, las agresiones más comunes que recibimos las y los mexicanos en la vida virtual son mensajes y llamadas ofensivas, el contacto de alguna cuenta falsa y, especialmente para las mujeres, el acoso y hostigamiento sexuales. Lo verdaderamente significativo es que no sólo se está generando violencia, sino que se está dando un fenómeno que había quedado en el pasado: la humillación pública, que según las y los expertos, se trata de un tipo de tortura, ya que busca menoscabar la dignidad del ser humano. Ha quedado documentado que la tortura que se vive es percibida por el cuerpo y cerebro al mismo nivel de intensidad que si la recibiéramos físicamente, lo que ha llevado al suicidio en numerosos casos.  Desde luego -aun cuando nos indigna y horroriza- no podemos hacer mucho, de forma directa, por esos lamentables casos que se han dado en el pasado -un pasado reciente que nos ha revelado lo urgente de trabajar en erradicar la violencia en redes sociales-. No obstante, debemos estar conscientes de que han quedado víctimas que nunca volverán a ser iguales, seres humanos marcados por la indiferencia y «anonimato» que los medios digitales les proveen a sus victimarios, que les han causado daño (aún de forma inconsciente), en muchos casos irreversible.  Ante este escenario, es necesario que tengamos claro que las oportunidades para acabar con estas situaciones empiezan con un proceso en el que las redes sociales pueden y deben ser un instrumento idóneo: la difusión y prevención de la discriminación, el acoso y la violencia en redes sociales -a través de la prevención- por lo que debemos tomar en nuestras manos el trabajar de forma comprometida en ello.

Es verdaderamente preocupante reconocer que la violencia en redes sociales es una problemática que va creciendo de forma alarmante, pero lo es más cuando nos percatamos que, -lejos de estar conscientes-, las y los adultos practicamos esta forma de violencia, sin detenernos a considerar, además de las consecuencias, el ejemplo que estamos dando a las nuevas generaciones. Y como ya se expresó líneas arriba, adolescentes y mujeres somos un sector vulnerable, no sólo para ser afectados por este tipo de violencia, sino susceptibles de sufrir mayores y más graves consecuencias de esta. Por eso, es imperativo ser solidarios/as con quienes han sido víctimas, pero aún más, se requiere forjar un compromiso individual y social, -aunado a la implementación de la normativa necesaria, para practicar y promover un uso positivo de las redes sociales-, pues sin duda, en la enriquecedora diversidad en la que nos corresponde vivir, la discusión de opiniones e ideas, nos llevará a identificar las mejores soluciones para las problemáticas que vivimos, bajo la premisa de que la primera barrera contra la violencia es la conciencia de su existencia, así que hagamos un uso digno de los espacios de comunicación, como son las redes sociales, exponiendo con respeto nuestros puntos de vista, mostrando tolerancia y apertura en todo momento, siendo congruentes, así como claros y gentiles con quienes muestran diferencias en opinión, demostrando la gran responsabilidad que debe caracterizarnos en un contexto de auténtica transformación.

 

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