Ciudad de México a 4 abril, 2026, 14: 38 hora del centro.
40 Horas
Ciudad de México a 4 abril, 2026, 14: 38 hora del centro.
40 Horas

Este #25N rompamos el pacto patriarcal

Por: Javier Delgado

Cada 25 de noviembre, cuando el calendario marca la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer establecido por la ONU en el año 1999, los gobiernos publican mensajes institucionales, las autoridades visten de naranja y las redes se llenan de hashtags. Pero bajo esa capa simbólica, una triste realidad permanece intacta: la violencia contra las mujeres no disminuye. En México, el 70.1 % de las mujeres de 15 años en adelante han experimentado por lo menos un tipo de violencia a lo largo de su vida, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH).

Para combatir y erradicar la violencia contra las mujeres es importante y necesario que los hombres cuestionemos, señalemos, reflexionemos y cambiemos las actitudes y acciones. Quizá, la contribución más importante que los hombres podemos hacer para lograrlo es romper con el denominado “pacto patriarcal”.

El pacto patriarcal no es un mito, no es ideología, no es metáfora. Es una red de complicidades y silencios que ha permitido que los abusos y violencias machistas sigan ocurriendo, protegidos por una sociedad que mira hacia otro lado. Este pacto no necesita reuniones secretas, no necesita firmar papeles, ni siquiera necesita hablarse. Es un acuerdo tácito y normalizado que, desde el hogar, el trabajo, la calle, las instituciones, la política y desde todos los niveles de poder, se elige callar y proteger a los agresores, dejando a las víctimas de violencia sin justicia, sin voz y, muchas veces, en la oscuridad de la indiferencia.

Existen prácticas normalizadas que han permitido que la violencia contra las mujeres se mantenga como un fenómeno estructural, persistente y muchas veces invisible: desde el amigo al que se le cubre una agresión, el colega al que se le justifica un comentario o chiste misógino, el servidor público que minimiza una denuncia o el policía que se burla de una víctima. Aunque pudiera parecer cotidiano o trivial, esta idea de que los hombres debemos protegernos entre sí, incluso cuando las acciones lastiman o vulneran a las mujeres, ha ocasionado un engranaje cultural que facilita que las violencias continúen.

La violencia contra las mujeres no disminuirá mientras los hombres sigamos creyendo que el problema “no es nuestro”. No basta con no ejercer violencia; es indispensable dejar de protegerla. Y aquí surge la pregunta incómoda: ¿Cuántos hombres estamos verdaderamente dispuestos a romper con el pacto patriarcal?

Romper el pacto patriarcal exige incomodar amigos, colegas y familiares, corregir conductas personales que aprendimos desde la infancia, cuestionar comodidades y privilegios que nos parecen normales por el solo hecho de ser hombres, y sobre todo, exige hablar cuando siempre se ha guardado silencio.

Romper el pacto significa intervenir cuando vemos que un hombre violenta a una mujer, romper el pacto es dejar de reír con las bromas misóginas del amigo, romper el pacto es creerle a las mujeres desde el inicio, romper el pacto es entender que callar es ser cómplice, y que somos actores indispensables para desarticular las dinámicas que perpetúan este tipo de violencias.

Es verdad, los cambios estructurales requieren reformas, políticas públicas y una justicia que funcione. Pero nada de eso será suficiente si la mitad de la población continúa defendiendo, por acción u omisión, un pacto que normaliza la desigualdad y la violencia.

Ninguna agenda de igualdad avanzará sin hombres que asuman su papel. Ante este contexto, romper el pacto patriarcal es un acto político ético y profundamente humano, de hombres que deciden rechazar las complicidades cotidianas y asumir una masculinidad basada en respeto, igualdad y corresponsabilidad, para verdaderamente contribuir a la erradicación de la violencia contra la mujer.

No tenemos excusas, este 25 de noviembre rompamos el pacto patriarcal.


@jvrdelgado
Es egresado de la Licenciatura en Derecho con mención honorífica por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana, cuenta con un Máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid, España. Actualmente colabora dentro de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Gobierno del Estado de Baja California.

Temas relacionados

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios