Acaba de estrenarse la obra de teatro Network en la CDMX, inspirada en el guion de la película Network, un mundo implacable (1976) donde se revelan los juegos de poder dentro de una cadena de televisión. La trama se desarrolla hace casi medio siglo, pero las tensiones entre los inversionistas, los ejecutivos y los presentadores siguen vigentes, y al igual que entonces, la audiencia sufre las consecuencias.
Mucho ha cambiado desde los 70: el intercambio horizontal de ideas por la adopción del internet, la ubicuidad de los dispositivos móviles y las contribuciones colectivas por medio de las redes digitales. Todo esto rompió con la jerarquía que sostenía a los medios de comunicación masiva. Sin embargo, el uso de la inteligencia artificial junto con el aumento en la capacidad de procesamiento y almacenamiento de información digital concentró de nuevo las herramientas para manipular las conciencias en muy pocas manos.
Network muestra las diferencias entre los intereses de los inversionistas y los de los ejecutivos y presentadores de noticias, y sobre todo, hace evidente que ninguno de ellos tienen como prioridad informar con veracidad. La caída en el rating del noticiero detona medidas que afectan a dos personajes, Max Schumacher y Howard Beale, quienes han construido su identidad alrededor del trabajo: un prestigioso director de noticieros y un presentador de noticias cuyo poder radica en la familiaridad y confianza que le otorga el público después de 25 años al aire.
Los dos viejos amigos resisten el inevitable relevo generacional de distintas maneras. Sin embargo, coinciden en que luchan por preservar su personalidad, por lo mismo, acuerdan cooperar con la nueva administración. Tras el grito «¡estoy hasta la madre y no lo voy a tolerar!» las audiencias regresan y aumentan los ingresos. Todo marcha bien, hasta que el conductor traspasa los límites del entretenimiento al convocar a la audiencia a que inunde de telegramas la Casa Blanca con mensajes de rechazo a la fusión de su empresa con otra más poderosa.
El Presidente del Directorio le recrimina al conductor de noticias y le pide que cambie el mensaje de su programa con el que había conectado con su público, por uno opuesto. El deterioro de las finanzas y la baja en el rating no le importan al representante de los inversionistas porque el trabajo sucio lo terminan haciendo los ejecutivos ‘empoderados’. El verdadero temor del gran capital es que la gente tome conciencia de su poder colectivo, que se organice, que se revele y cambie «el orden natural de las cosas»[1].
El entretenimiento con noticias, sean verdaderas o falsas, objetivas o sesgadas, confirmadas o extraoficiales, no es tan lucrativo como la manipulación mediática, aunque ambas se retroalimentan continuamente. Al no entender la lógica de negocio de los poderosos medios digitales ni la ética que rige a las corporaciones mediáticas, las audiencias somos víctimas de la desinformación, la polarización y la infodemia.
La noticia de la compra de Twitter por Elon Musk promete cambiar todo para que todo siga igual. La reacción de Mika Brezinski[2], de la cadena MSNBC, al señalar que con la red social Musk controlará lo que la gente piensa, –«cuando ese es nuestro trabajo»–,[3] revela que los voceros de las grandes cadenas se sienten amenazados. Aunque, claro, también hay quienes reciben con emoción la llegada del oligarca a esta industria por las posibles disrupciones que pudiera generar.
Para mantener la cordura y evitar que nos dividan, para reclamar nuestros espacios públicos y para recuperar nuestra libertad de asociación, lo más recomendable ahora que disminuyen las restricciones sanitarias, es lo que dijo Howard Beale hace 50 años[4]: «Apaguen sus pantallas. ¡Apáguenlas ahora! Apáguenlas y déjenlas apagadas. Apáguenlas justo ahora que les estoy hablando. ¡¡Apáguenlas!!».
[1] Recomiendo ver el monólogo El orden natural de las cosas además de lo vigente del mensaje el doblaje al castellano es extraordinario.
[2] Mika Brzezinski es hija del poderoso ex-consejero de seguridad nacional del presidente Carter Zbigniew Brzezinski y presentadora del programa Morning Joe así como la figura en la vida real que interpreta la aterradora Cate Blanchett en el film No mires hacia arriba sobre el que escribí recientemente: ¡La película que necesitábamos para cambiar al mundo!
[3] Elon is trying to control how people think, «That’s Our Job!»
[4] Mad Prophet of the Airwaves Texto completo del discurso y el segmento de la película en inglés.



