Este 2 de febrero 2022 se cumplieron 5 décadas del asesinato del maestro sindicalista y comandante sanluisteco Genaro Vázquez Rojas. Son 50 años de la impunidad con la que el terrorismo de Estado azotó al país y principalmente a Guerrero. El rostro más autoritario y sanguinario que ha visto la historia reciente de México no logró matar las luchas. Hoy somos el resultado de múltiples luchas y resistencias por nuestra tierra y por nuestros Pueblos, estamos aquí empujando la transformación de un proceso heredado de exigencias de justicia y bienestar las cuales han costado bastantes vidas que nos arrebató el viejo régimen.
Es importante seguir enunciado la historia para que jamás se olvide. Genaro Vázquez Rojas fue un sindicalista democrático del magisterio guerrerense y comandante guerrillero en contra del yugo del autoritarismo que vivieron nuestros territorios. Fue fundador de la Asociación Cívica Guerrerense, militante del Movimiento Revolucionario del Magisterio, al igual que el Movimiento de Liberación Nacional y parte importante de la Central Campesina Independiente CCI.
Genaro era un profesor de la Escuela Nacional de Maestros y su arraigo con Guerrero hizo que constantemente acompañara las luchas del territorio, esto aunado a la formación profesional y política que caracteriza al magisterio (principalmente al rural) al tener conciencia social, humana y alto compromiso con la gente por provenir de tan adversas realidades, lo que dio como resultado constante que maestros como Genaro se convirtieran naturalmente en los dirigentes sociales de los pueblos.
Esto explica la dignidad inquebrantable e incorruptible con la que las luchas guerrerenses se han dado hasta las últimas consecuencias. Las luchas no inician siendo álgidas y por la vía armada, sino que son la constante negación desde el poder a las exigencias de justicia y bienestar del Pueblo, junto con la represión ante cualquier digna sublevación al despótico y autoritario sistema político. Es así como, en 1965, Genaro formó parte de la fundación de la Asociación Cívica Guerrerense (ACG) y el mismo año le declaró la guerra a los cacicazgos regionales y al gobernador del estado Raúl Caballero Aburto.
Incluso llegó a formarse una caravana de Guerrero a la Ciudad de México para solicitar una audiencia con el Presidente de la República (que sí se llevó a cabo) por la existencia de la renuncia del gobernador Caballero Aburto, debido a la fragante violación al Estado de derecho y a las garantías constitucionales manifiestas en el despojo de tierra a los campesinos, la constante y brutal represión a los movimientos sociales, y los fraudes electorales en varios municipios configuraron una nula alternativa la vía instruccional y democrática.
Uno de los momentos más álgidos de la lucha que Genaro emprendió en búsqueda de la democratización de la vida pública y la conquista de la justicia social para los y las más pobres fue también cuando se reprimió violentamente, por orden de Caballero Aburto, la huelga estudiantil por la negación de la autonomía a la universidad de Guerrero. Lo que implicó la unificación de luchas con los estudiantes y normalistas de Ayotzinapa, entre quienes destacaba Lucio Cabañas Barrientos. Esta fue la génesis que permitió desplegar en el estado múltiples resistencia teniendo como columna vertebral el magisterio, los normalistas, estudiantes y cívicos que logran consolidar en brigadas la rebelión de 36 ayuntamientos que se les unieron para conformar el Consejo Coordinador de las Organizaciones del Pueblo de Guerrero. Dentro de los ayuntamientos con mayor relevancia estuvieron Chilpancingo, Acapulco y Atoyac.
Genaro estuvo preso en dos ocasiones (1960 y 1968). En la última lo apresaron de manera definitiva, lo que orilló a que un grupo armado irrumpiera en la cárcel de Iguala para liberarlo y continuar la lucha desde la vía clandestina y armada.
La muerte del comandante ocurrió, de manera oficial, por un accidente automovilístico. Sin embargo, sus familiares y su esposa, la maestra Consuelo Solís Morales, acusan que la muerte ocurrió en el hospital regional de militares de Morelia, Michoacán, y señalan que el comandante Genaro tenía un cachazo en la cabeza. Hoy estamos a 50 años de su asesinato y sin esclarecer los hechos por lo que generacionalmente seguimos asumiendo la lucha por la verdad y la justicia.
Todo esto sucedió principalmente en la Sierra Madre del Sur en Guerrero; entre sus montañas, la clandestinidad y los grupos armados fueron la resistencia heroica contra el exterminio que pretendieron presidentes como Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari. Esta guerra contrainsurgente no logró desaparecer la esperanza, encarcelar la dignidad y mucho menos enterrar la memoria. Aquí sigue Genaro Vázquez Rojas con nosotros y en nosotros. Sigue vigente con su ejemplo de dignidad ante la barbarie, sus palabras siguen resonando hasta ahora como cuando dijo «renunciar a mi postura sería traicionar a mis amigos y a mi Pueblo, y yo seré siempre un modesto ciudadano de Guerrero, pero respetuoso de mi integridad y de las tradiciones de dignidad que nos han legado nuestros ancestros.»,
En el Guerrero por el soñamos, luchamos y ofrendamos nuestra existencia es por el mismo que Genaro vislumbraba.
¡Por la dignidad de nuestros Pueblos Genaro Vázquez Rojas vive y vive!




