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Grandeza, orígenes e intervencionismo (II)

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En Grandeza, emprendemos un recorrido guiado por AMLO, desde las migraciones de oleadas del Homo sapiens que se extendieron por todo este continente, para detenerse en la larga historia de las culturas de olmecas, mayas, zapotecas y teotihuacanos; abrevando en sitios tan emblemáticos como Cacaxtla, Xochicalco y Tula; para llegar a los albores de la expansión mexica que prevaleció por dos siglos en medio del Anáhuac.

Este repaso sucinto de las civilizaciones que nos antecedieron en este territorio retoma al pie de las luminosas enseñanzas de José Martí cuando exclamaba a todos los americanos: “La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra.”

La revisión crítica de la hecatombe que significó la invasión española, verdadero desastre poblacional —que puede equiparse a un lento genocidio—, está acompañado de extensas citas tanto de estudiosos actuales, como de las fuentes que registraron las impresiones de soldados, religiosos y funcionarios quienes fueron promotores y testigos del declive de las sociedades originarias. Así es como AMLO realizó su propia interpretación sobre la herencia nefasta que significó el colonialismo que mantuvieron las oligarquías nacionales durante los dos siglos de nuestra vida independiente.

El último capítulo del libro es un esfuerzo por recuperar y sistematizar en 100 puntos los valores y las enseñanzas que los mexicanos del siglo XXI hemos heredado y seguimos practicando, muchas veces sin la conciencia plena de nuestra singularidad, pero que es fácilmente reconocible para una mirada sin prejuicios y no distorsionada por los estigmas eurocentristas impuestos sobre nuestra cultura. Esta es una lectura necesaria para mantener el rumbo en tiempos de zozobra y no ceder en la defensa de nuestro legado civilizatorio.

Cada uno de nosotros tiene que reencontrarse en esta historia compartida y asumir ese legado milenario; de la misma manera que el propio Presidente de México nos fue compartiendo su recorrido a lo largo de sus conferencias durante los seis años de su gobierno. Quienes fuimos asiduos escuchas de sus intervenciones mañaneras no solo dimos cuenta de cómo este estratega iba dictando la agenda política; sino que al mismo tiempo se desenvolvían verdaderas lecciones de historia y ética que hoy están condensadas en este texto portentoso. Era pedagogía histórica y política para el porvenir.

Basta recuperar dos momentos en la vida de nuestro dirigente para entender la urgencia que el mismo tuvo de escribir este libro como una continuidad necesaria de su trayectoria política: porque escribir es seguir luchando por otros medios. Y larga ha sido la experiencia de nuestro Presidente caminado al lado de los pueblos indígenas: esta comenzó como director del Centro Coordinador Indigenista Chontal de Nacajuca y delegado del INI en Tabasco entre 1977 a 1982. Para él, fue necesario retomar las enseñanzas de los pueblos chontales sobre el sentido profundo de la democracia y la solidaridad verdadera como ayuda mutua entre iguales.

Si esta semilla quedo sembrada en el corazón de aquel joven militante, terminó por florecer en la práctica del dirigente que, en medio del repliegue estratégico luego del fraude del 2006, decidió recorrer todos los municipios del país. Un momento estelar de esta vuelta al pueblo sucedió en noviembre de 2009 cuando AMLO emprendió la visita a cada uno de los 418 municipios indígenas que en ese momento elegían sus autoridades bajo el régimen de sistemas normativos propios en Oaxaca. Esa experiencia fue el germen para una crónica que apareció en las páginas de La Jornada con el título «Un viaje al corazón del México Profundo» definición del proyecto intelectual que hoy se materializó como Grandeza.

Ambas experiencias, separadas por 27 años de trayectoria, fueron determinantes para terminar definiendo el proyecto alternativo de nación que durante su presidencia fue definido como Humanismo Mexicano.

Es un verdadero aporte al pensamiento político universal a partir de reconocer el profundo sentido humano del pueblo mexicano; siempre y cuando se esté dispuesto aprender de ese mismo pueblo bajo el horizonte de un poder político instituido para servir a los más pobres con eficacia y respeto: mandar obedeciendo.

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