Es difícil resumir en unas cuantas palabras la vida política de un amplio y diverso movimiento político que ha propugnado por un México justo, democrático e incluyente; sobre todo en el entendido que su historia ha sido un tanto traumática.
La izquierda mexicana puede ser ubicada en varios partidos, movimientos sociales, agrupaciones, etcétera, a lo largo de la historia. No hay exclusividad de algún u otro movimiento o partido. Incluso, hay episodios de victorias, pero también de épocas de fracaso y clandestinidad.
Ser de izquierda en cierto momento de la vida tiende a ser una “moda”, sobre todo en la juventud. Porque, ¿quién no está en favor de políticas que beneficien a los más desprotegidos?, o ¿quién no abrazaría los valores de igualdad, justicia social y libertad? La cuestión se encuentra en el método. Aún así, la historia de la izquierda mexicana ha sido difícil de digerir para más de un militante o dirigente. Pues antes, no era asumirse, sino practicar (praxis).
Más allá de ser de buen corazón, el pensamiento zurdo se ha nutrido de un sin número de pensadores, filósofos, activistas, militantes, dirigentes con una visión bien definida sobre el papel de las clases sociales en la historia, del sujeto y de su capacidad de revolucionar el estado de las cosas. Si bien, no todos los pensadores coincidían en los cómo, tenían claro un por qué. La sociedad necesitaba transitar a un estado de mayor igualdad y mejores condiciones sociales para todos. En México, tenemos nuestros propios intérpretes de esa realidad.
Cuando el marxismo conceptualizó el socialismo científico, y se extendió por el mundo el Comunismo como vertiente izquierdista revolucionaria, por allá de finales del siglo XIX, en 1919 México vio nacer a su Partido Comunista; no obstante, la revolución mexicana se adelantó a los deseos bolcheviques, ya existía un Magonismo, Zapatismo y Villismo.
A pesar de vivir un régimen que provenía de una revolución social, las vertientes revolucionarias comunistas mucho tiempo fueron incómodas al Partido de Estado (PRI), pero otras veces fueron fuerzas aliadas. Hubo gobiernos izquierdistas dentro del régimen revolucionario: Lázaro Cárdenas.
Dentro del régimen del PRI, se tuvieron episodios muy oscuros y autoritarios para con las organizaciones políticas de izquierda, revolucionarias, socialistas, populares, etc. (Guerra Sucia, Díaz Ordaz, Echeverría, De la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo).
La izquierda universitaria e intelectual floreció durante el siglo XX: Adolfo Sánchez Vázquez, Elí de Gortari (sí, familiar de Salinas), el mismo Vicente Lombardo Toledano, José Revueltas, Bolívar Echeverría, por mencionar algunos. Se nutrió de mucho pensamiento y experiencia europea. Se movía la marea. Del Socialismo Soviético al Eurocomunismo y la Socialdemocracia.
México fue asilo de León Trotsky hasta su muerte, incluso de aquí zarpo el Granma para liberar a Cuba de Fulgencio Batista en 1956. Todo bajo el dominio del régimen de la revolución mexicana.
Apareció la guerrilla de la mano del Partido de los Pobres de Lucio Cabañas en Guerrero, la Liga Comunista 23 de septiembre, etc. El PCM tuvo momentos de crecimiento, y tuvo momentos de clandestinidad. El movimiento obrero surgió de la mano de Demetrio Vallejo y Valentín Campa. Después vino Arnoldo Martínez, Heberto Castillo, y muchos compañeros y camaradas más.
El 68 mexicano fue importante, surgió otra veta de izquierda, una menos soviética. La historia la sabemos. El régimen respondió con todo. Los métodos cambiaban, los anhelos no.
La coyuntura de 88 fue importante, vital y definitoria. Implosionaron los esfuerzos de la izquierda partidista. Cárdenas fue el imán. Muchos aterrizarían en el PRD, viejos y nuevos, jóvenes y adultos, pensadores y militantes, activistas, organizaciones, disidentes y soñadores. Su historia ya fue contada. Morena surgió de esa sombra. Y llegó 2018 instaurándose la Cuarta Transformación.
La historia fue muy rápida en el siglo XX, o más bien pasaron muchas cosas. La reflexión y el pensamiento son necesarios para dotarnos de nuevas perspectivas, más allá de ser o no gobierno, de estar en la administración o de militar en un partido que se dice de izquierda. El cuestionar continuamente nuestra realidad para repensar un mundo mejor es buen motor. Pensar es buena práctica, reflexionar, analizar; pero, también, practicar. Como dije antes, el chiste no es asumirse, es practicar.




