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La muerte y los impuestos

Un viejo dicho inglés versa “En esta vida no hay nada seguro, salvo la muerte y los impuestos” y así es —o casi—, porque prácticamente todas las personas pagamos impuestos en la compra de bienes y servicios. Recordemos que el Impuesto al valor Agregado (IVA) se traslada al consumidor final —desde la compra de un chocolate, hasta de una casa—. Hay diferentes tipos de impuestos, diferentes montos, sí, pero al final son impuestos. Dejaremos de lado el comercio informal, que es para un análisis especifico, por todas las perspectivas, causas, consecuencias y su impacto diferenciado, y merece una exploración profunda.

En México la confianza fiscal ha variado (ligeramente): hay un antes y después a partir de 2018, cuando emergió un nuevo proyecto de país a través de la voluntad popular, y se refrendó en 2024. Con los gobiernos de la Cuarta Transformación (4T) la población ha aumentado la confianza pública en el uso de los impuestos, y también la confianza en la ciudadanía en general (tampoco hablaremos de Ricardo Salinas. En consecuencia, se propuso y aprobó la Ley de Fomento a la Confianza Ciudadana en 2020, la cual propone fomentar la cultura de la legalidad, de la honestidad, del cumplimiento de obligaciones y del comercio formal. Trata de promover y celebrar convenios que tengan por objeto brindar beneficios y facilidades administrativas a las personas que realicen actividades económicas, generar un entorno de confianza entre las personas que realicen actividades económicas y la Administración Pública Federal, así como promover la coordinación de acciones y programas de las dependencias y entidades de la Administración Pública federal, todo con la finalidad de reducir la brecha de desigualdad, y por supuesto, con la premisa de la confianza ciudadana en que los impuestos se aprovechan bien, que los ingresos tributarios en nuestro país se gastan en beneficio público, ahora sí, por primera vez en nuestra historia.

Se han implementado —o, en su caso, mejorado— programas de estímulos fiscales, tales como el “Estímulo Fiscal a Proyectos de Artes”, (EFIARTES), que permite a personas físicas y morales apoyar la creación y producción de diversas manifestaciones artísticas como artes visuales, danza, música, teatro y la edición de obras literarias, que esta por cerrar esta semana, comparto la liga para quien guste: https://www.estimulosfiscales.hacienda.gob.mx/work/models/efiscales/documentos/efiartes/Listado_Proyectos_Susceptibles_2025.pdf

Cuando sabemos que hay una moral tributaria en el gobierno, que la apuesta es disminuir las desigualdades con nuestros recursos, digamos que los impuestos no se pagan con gusto (o quizá sí, no tengo alguna referencia cercana) pero si, con la confianza de que llegaran a donde tienen que llegar, y en el caso de EFIARTES, podemos elegir el proyecto artístico a apoyar.

 

 

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