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40 Horas
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La reforma de las 40 horas y la nueva realidad laboral de México (II)

Estudios globales han mostrado resultados prometedores sobre los efectos de reducir la jornada laboral en sectores industriales y de manufactura. En las fábricas, jornadas más cortas han mejorado la productividad por hora trabajada, reducido el desgaste físico y mental de las y los trabajadores y disminuido la rotación laboral. Los estudios demuestran que, al tener menos horas de trabajo, el personal tiende a ser más eficiente y productivo, ya que cuenta con más tiempo para descansar, recargar energías o superar el estrés y la ansiedad. Esto mejora la salud mental y disminuye el ausentismo.

La actual Ley Federal del Trabajo indica cómo deben remunerarse las horas extras, las primeras nueve horas extraordinarias trabajadas semanalmente se pagarán al doble que la hora regular, mientras que las horas trabajadas que excedan esas nueve horas extras se pagarán al triple de su valor regular.

En este escenario, considero que las empresas no modificarán drásticamente su comportamiento en términos de contratación o tiempos de trabajo. El único cambio será la aplicación de la nueva normativa en la duración de la jornada laboral, lo que impacta en la remuneración de horas extras. El personal que labore más de 40 horas semanales recibirá: a) su salario normal por las primeras 40 horas; b) el doble del salario por hora por las horas trabajadas entre las 41 y 49 horas; y c) el triple del salario por hora por las horas que excedan las 49 horas.

Esto incentivará a las empresas a reorganizarse para evitar costos elevados por horas extra. Una vía será contratar nuevo personal —especialmente del sector informal— para cubrir sus operaciones sin rebasar las 49 horas semanales por trabajador. Esta transición implicará que personas desempleadas ocupen puestos en el sector informal que, a su vez, serán abandonados por quienes se integren al empleo formal.

Este escenario proyecta un aumento en la creación de empleos formales y una reducción en el desempleo, impulsados por una redistribución de las horas de trabajo hacia nuevos contratos, aunque con implicaciones en la transición entre sectores.

En términos simples, se espera que las empresas se adapten a la nueva regla de las 40 horas sin cambiar mucho su forma actual de trabajo. Hoy en día, alrededor del 6 % de las horas que se trabajan son horas extra, y esa proporción no cambiará mucho.

Lo que sí cambiará es que ahora, después de las 40 horas, ya se contará como tiempo extra (antes era después de las 48), por lo que será más común pagar horas extras. Para evitar pagar más, muchas empresas optarán por contratar a nuevas personas, sobre todo del sector informal, para cubrir ese trabajo adicional.

Esto significa que más personas podrán acceder a empleos formales, con salario y derechos, y eso ayudará a reducir el desempleo y la informalidad sin que las empresas aumenten mucho su gasto.

El aumento del salario estimula el consumo, generando mayor demanda de bienes y servicios, lo que a su vez impulsa el crecimiento económico. Estudios recientes han encontrado que la economía sigue un régimen liderado por salarios; es decir, el aumento salarial termina estimulando el crecimiento a través del consumo. En un estudio realizado por la propia OCDE se señala que, por cada aumento porcentual en los salarios, en el caso de México el PIB podría crecer entre 0.09 % y 0.12 %. Aplicando este principio y con base en el estudio citado, estimo que el crecimiento para el país este mismo año podría variar entre 0.4 % y 1.2 %, dependiendo del alcance de la aplicación de la reforma.

Este mayor consumo generará demanda de bienes y servicios que deberá ser atendida por nuevos empleos. Es lo que llamamos un “círculo virtuoso”. Según estimaciones, entre 140,000 y 500,000 nuevos empleos podrían generarse entre 2025 y 2026, con especial impacto en la población actualmente desempleada o en la informalidad.

En conclusión, el cumplimiento del numeral 60 de los 100 compromisos para el Segundo Piso de la Cuarta Transformación, hechos por la Presidenta Claudia Sheinbaum antes de asumir su cargo hace ya casi un año, de reducir la jornada laboral en México a 40 horas semanales, representa un paso importante en la dignificación de la vida de las y los trabajadores en México. Asimismo, refleja un avance en los logros de productividad e inversión del sector productivo nacional, que sientan las bases para mejorar las condiciones laborales y fortalecer la competitividad de la economía. Si bien es probable que las empresas enfrenten un aumento inicial en sus costos operativos, la experiencia internacional demuestra que los beneficios —en términos de productividad, dignidad y bienestar de las personas trabajadoras, así como en el crecimiento económico— superan ampliamente dichas dificultades. Además de alinear a México con los estándares globales, esta reforma tiene el potencial de impulsar la formalidad laboral y fomentar un entorno más equitativo y sostenible para todas y todos los actores económicos.

 

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