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40 Horas
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La reforma de las 40 horas y la nueva realidad laboral (I)

Recuerdo que, a finales de los años 90, quienes nos involucrábamos políticamente en los movimientos de izquierda (en mi caso, el sindical y estudiantil) siempre criticamos que muchas de las medidas asumidas entonces no generaban un beneficio concreto para las personas más desfavorecidas. Parecían solo paliativos frente a la intensa embestida del régimen neoliberal contra quienes menos tenían.

La llegada de la Cuarta Transformación no solo dignificó a la población, sino que sacó de la pobreza a millones de mexicanas y mexicanos con políticas públicas de beneficio común, priorizando siempre a quienes menos tenían. Si bien el acceso universal a los programas sociales fue clave, la medida más importante para mejorar la calidad de vida del pueblo en general fue el incremento real al salario y la mejora de todas las condiciones laborales para las personas trabajadoras.

Hoy, México está por dar un paso decisivo en la dignificación del trabajo, la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Esta es una de las jornadas más extensas del mundo, y su reducción se plantea de manera progresiva y adaptada a las realidades de cada sector económico.

Esta es una conquista laboral que Francia concretó hace casi un siglo y que, desde 1936, rige las relaciones entre empresas y personal en ese país. Para 2002, incluso redujeron su jornada legal obligatoria a 35 horas. Actualmente, el debate público en Francia oscila entre las presiones empresariales para aumentarla y una propuesta de Francia Insumisa para reducirla a 32 horas semanales. La reforma de las 35 horas ya suma más de dos décadas de implementación y, aunque ha sido objeto de debate y algunos retrocesos, ha demostrado ser sostenible en términos de productividad.

Es importante aclarar que la reforma no prohíbe trabajar más de 40 horas semanales. Sin embargo, en caso de hacerlo, el exceso de horas por encima de las 40 será remunerado como horas extraordinarias, conforme a lo estipulado en la Ley Federal del Trabajo.

Este cambio está en sintonía con el mundo laboral actual, ya que busca equilibrar la calidad de vida de las personas trabajadoras, impulsar el empleo y fomentar la productividad. La reforma, en sí misma, se alinea con las tendencias internacionales, incluyendo las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo y el Capítulo Laboral del T-MEC, que promueven la jornada laboral de 40 horas. El proyecto también concuerda con lo que ocurre en América Latina: por ejemplo, en Chile, en 2023 se redujo la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales; en Colombia, se aprobó una reducción gradual desde las 48 horas vigentes en 2023 a 42 horas en 2026.

Además, la aprobación de esta reforma se inserta en un contexto donde las innovaciones tecnológicas están transformando la manera en que trabajamos, automatizando tareas repetitivas y mejorando la productividad. Esto permite repensar las horas de trabajo necesarias para mantener o incluso incrementar la producción económica.

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