Ciudad de México a 3 abril, 2026, 14: 23 hora del centro.
40 Horas
Ciudad de México a 3 abril, 2026, 14: 23 hora del centro.
40 Horas

La risa transgresora de las mujeres

“Sonríe discretamente”, “habla en voz baja”, “no seas ruidosa”. Estas y más recomendaciones les sido han dadas a las mujeres a lo largo de la historia. Las que pueden reír a carcajadas son las mujeres malas de las historias —las brujas, las antagonistas en telenovelas y películas—; hay carcajadas de antología, por supuesto, de las mujeres que no están en control, de las “histéricas” o (en nuestra época) “vulgares”, juzgadas con un prejuicio profundo sobre el accionar de las mujeres. “La boca abierta exhibiendo la lengua en movimiento parecía recordarles a los moralistas (medievales) los genitales femeninos; la lengua parecía una alusión al clítoris, de ahí la conclusión de que la mujer debía mantener la boca y las piernas cerradas”, menciona Lisa Perfetti en Mujer y la risa en la literatura cómica medieval.

Por otro lado, satirizar a las mujeres es parte del constructo patriarcal, les corresponde a los hombres (quienes sí pueden reír, y en muchas ocasiones a costa de las mujeres) la risa buena, decente y masculina. La risa ‘mala’ e inapropiada es la femenina, la cual es desvergonzada —incluso puede ser tachada de subversiva y en extremos, de locura—.

En su libro La risa de las mujeres; una historia de poder, Sabine Melchor-Bonnet, plantea que hacer de la risa de las mujeres un objeto de estudio histórico comporta muchos riesgos, ya que la risa pertenece a la cultura de lo cotidiano, es frágil, efímera, complementa anunciando que no nos reímos de las mismas cosas hoy en día que hace décadas o siglos, y sin embargo se arriesga con éste interesante análisis, porque aunque varios estudios científicos han revelado que las mujeres reímos más que los hombres, no se nos permite hacerlo socialmente, por lo menos no a carcajadas, solo de forma “discreta”.

Entonces, la reivindicación de la risa de las mujeres es transgresora porque significa tomar (o retomar) el poder del cuerpo para goce, placer, contacto y comunicación, en los años recientes las mujeres ya han iniciado con fuerza la reivindicación de reírse a carcajadas, porque es un derecho, el de la felicidad, que está en la tercera generación de los derechos humanos, ahora las mujeres ríen y hacen reír a otras mujeres y ocasionalmente a hombres, desde los diversos escenarios culturales, por ejemplo en el ejercicio de la comedia, ya han demostrado que se pueden reír de la vida bajo un enfoque femenino, retando los estereotipos de género, si tienen oportunidad asistan a eventos de comediantas, ríanse a carcajadas en lugares públicos, disfruten la vida… y reten al patriarcado, moralino, culpógeno y rancio, a la heteronormatividad, ¡la vía de la subversión es una opción para ser más plena y feliz!

Temas relacionados

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios