Para la doctrina católica contemporánea, la usura es la cobranza de intereses excesivos, así como de comisiones excesivas en las operaciones de crédito. Se relaciona con el interés, lucro, abuso, codicia y la especulación.
Para analizar este término, vamos a tomar la Biblia y la Ley. En la primera, se entiende a la usura como la práctica de cobrar intereses excesivos o abusivos en préstamos, especialmente a personas necesitadas y se considera moralmente reprobable, porque se relaciona con la avaricia y la explotación. La iglesia cristina y sus santos como Santo Tomás, explican que la usura es moralmente incorrecta. En la segunda, en México según el Código Penal Federal, la usura es considerada un delito, específicamente una forma de fraude, que consiste en obtener intereses excesivos o beneficios desproporcionados en préstamos o créditos, aprovechándose de la necesidad o vulnerabilidad del prestatario, como la urgencia, ignorancia o inexperiencia del deudor. En México, se considera un delito contra el patrimonio, ya que implica un perjuicio económico para la víctima debido a la desproporción entre el préstamo y los intereses cobrados. Este delito puede acarrear penas de prisión que pueden llegar hasta los 12 años y además de la prisión, multas que pueden ser de hasta 1200 días de salario mínimo.
En México, la usura es común, y uno de sus principales actores es Ricardo Salinas Pliego quien en sus tiendas Elektra “ofrece” productos de todo tipo, unos para el servicio doméstico como estufas, lavadoras, hornos, refrigeradores, etc., y otros para el servicio personal como ropa, zapatos, entre muchos otros. Es frecuente que sus “ofertas” se presenten como gangas, aunque en realidad el precio, ya de por sí elevado, se incrementa considerablemente bajo esquemas de pago a crédito. Así, un producto puede llegar a costar tres o incluso cuatro veces más que su precio original. Aunque este tipo de comercio parte de la premisa de facilitar la adquisición de bienes mediante pagos accesibles, en la práctica se trata de mecanismos usureros, ya que, como bien señala la iglesia católica, se cobran intereses excesivos o abusivos en préstamos, especialmente a personas necesitadas. El gran negocio está en la cobranza de dichos intereses, de los que la gente por falta de experiencia o desconocimiento no es consciente de lo que implica un crédito en esas condiciones. Y es que el o la prestataria que paga esos interés no lo hace con absoluta libertad, sino que obligado por necesidad de contar con aparatos domésticos para sobrevivir. Cuando una persona no paga a tiempo, reciben amenazas y hasta embargos por haberse atrasado en una ocasión. No aceptan prórrogas.
Pero ¿cómo es posible tanta inmoralidad de este personaje en un país que sanciona la usura? No se puede exigir que las deudas se paguen a cambio de renunciar a derechos básicos, sobre todo cuando estas resultan tan onerosas que impiden satisfacer necesidades esenciales. La propia iglesia católica y el papa Juan Pablo II se pronunciaron por la usura como un pecado e insistieron en que se deben buscar los modos de reducción, de aplazamiento e incluso de amortización de la deuda.
Porque no hay usura cuando los intereses son bajos y las condiciones del pago de la deuda son convenientes -favorables- para el deudor, como una tasa de interés justa, la garantía de beneficios recíprocos y la igualdad de derechos de las partes. La usura persiste cuando el acreedor se aprovecha de su poder económico para lograr un provecho económico que es éticamente condenado.
Ricardo Salinas Pliego comete usura. Ofrece productos básicos a crédito que excede en tres o cuatro veces el precio. Él no sólo se ha visto sumamente beneficiado con la usura que practica, sino además, es un deudor fiscal. Está acostumbrado a no pagar y a utilizar la amenaza e intimidación en contra de quienes lo denuncian.
El gobierno mexicano ha declarado que Ricardo Salinas Pliego y Grupo Salinas tienen adeudos fiscales que ascienden a más de 78 mil millones de pesos. Además, el Grupo Elektra, si ese que le cobra a la gente tres o cuatro veces mas caros los productos que vende, deberá pagar al gobierno un adeudo fiscal de más de 2000 millones de pesos que se refiere a la omisión del pago del impuesto sobre la renta (ISR) del ejercicio fiscal del año 2010[1].
Este sujeto, cuya fortuna se estima en 4.9 millones de dólares, ha acumulado riqueza a través de la usura. Al mismo tiempo que se presenta como promotor de la moral y las buenas costumbres, incurre en prácticas contrarias a los principios básicos de justicia y equidad. Su conducta no solo transgrede la ley, sino que, desde una perspectiva religiosa, lo lleva a incurrir en pecado: abusa de las personas que acuden a sus tiendas para hacerse de algún bien “a precios accesibles”.
En el gobierno de Carlos Salinas de Gortari se subastó la televisora estatal Imevisión y Salinas Pliego, participó en la “licitación” de lo mas obscura y poco transparente para ser socio mayoritario. Aparentemente, la adquisición le costó 650 millones de pesos, y desde entonces ha amasado una enorme fortuna a partir de bienes que alguna vez fueron públicos y se que malbarataron para venderse a particulares. Si bien heredó el Grupo Salinas y Rocha –una empresa dedicada a la venta de muebles–, su riqueza se consolidó con la compra de la televisora, y más tarde con la expansión de las tiendas Elektra, Banco Azteca y, recientemente, la proveedora de señal de internet y televisión Totalplay. A través de estas empresas se ha hecho millonario gracias a las prácticas usureras que aplica a sus clientes, personas de bajos y medianos ingresos, a quienes engaña y explota.
En 2002 se apropió de Canal 40, que era la competencia de Azteca y Televisa, por una supuesta deuda de 20 millones de pesos. Después de varios fallos legales en contra de Javier Moreno Valle, salió al aire como Proyecto 40. Salinas Pliego además de usurero, ha utilizado sus relaciones políticas con la Suprema Corte de Justicia de la Nación, le han perdonado una y otra vez que pague los impuestos que debe pagar.
Basta de violar la ley, y no le caería mal tener tantita ética.
[1] Puede consultarse en el siguiente enlace: https://www.elimparcial.com/dinero/2025/06/19/ricardo-salinas-pliego-debera-pagar-unos-70-mil-millones-por-adeudos-de-impuestos-al-sat-el-fallo-de-la-scjn-es-inminente-periodista/




