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Logros del sexenio para la clase trabajadora

Por: Liber Iván León

El principal indicador de desarrollo económico de un país debe ser el aumento sostenido de los ingresos de la clase trabajadora; la economía debe funcionar para las y los trabajadores y no al revés: en México la carreta se ha puesto al revés: se sacrifican los ingresos de las mayorías para que la economía “funcione”. Para lograr la estabilidad de los mercados financieros, para promover la competitividad de las exportaciones, para atraer inversión o para los momentos de crisis la receta ha sido la misma: “apretarse el cinturón” que se traduce en salarios permanentemente bajos para quienes sostienen con su trabajo la economía del país.

En el sexenio actual los rezagos en el mercado laboral son aún enormes, un 17.4% de la población mexicana está desocupada, subocupada o disponible para trabajar[1], además de que de la población ocupada al menos un 54.5% lo hace en condiciones de informalidad[2], por no hablar de las diferencias de género, en el que las mujeres enfrentan una situación más complicada en prácticamente todos los indicadores laborales. Sin embargo, existen dos avances sustanciales que queremos destacar en este artículo: a) poder adquisitivo y b) reformas laborales.

Poder adquisitivo

En las revisiones al salario mínimo, el Ejecutivo logró consensuar durante 2019 a 2024 aumentos de 16%, 20%, 15%, 22%, 20% y 20% respectivamente mientras que los aumentos en la inflación fueron de 2.83%, 3.15%, 7.36%, 7.82%, 4.66%, para 2024 ronda el 4%. Así, el aumento al salario mínimo ha crecido, descontando la inflación, alrededor de 120%. Es de destacar que desde mediados de la década de los años ochenta el salario mínimo no lograba superar la línea de pobreza. Como puede verse en la gráfica, fue hasta el 2020 que el salario mínimo fue suficiente para cubrir las necesidades básicas.

Fuente: Elaboración propia con datos de CONASAMI y CONEVAL.

Actualmente, rumbo al cierre del sexenio, el salario mínimo supera en 65% dicha línea; Claudia Sheinbaum ha declarado la intención de llevar el salario mínimo a 2.5 canastas básicas, es decir, mantener una tendencia en la recuperación del salario mínimo de al menos 11% anual y llevarlo a un nivel, equivalente a $11,290 pesos considerando los precios actuales. El aumento al salario mínimo no determina el porcentaje de aumento en los ingresos para todos los y las trabajador@s pero sí establece un nuevo piso a partir del cual se determinan el resto de los niveles salariales.

Reformas laborales

En la mayoría de los países del mundo la estrategia para bajar los salarios de los trabajadores durante la fase de globalización incluyó debilitar las contrataciones colectivas. Los sindicatos fueron estigmatizados como organizaciones esencialmente corruptas y caracterizadas como un obstáculo a la inserción en los mercados globales, además, se promovió una ideología individualista que maquilló el aumento de la precarización laboral.

En este contexto, entre 1984 y 2018 en nuestro país la tasa de sindicalización bajó de 28.5% a 12.7% y el salario mínimo perdió 70% de su poder adquisitivo. Hay que sumar también la figura de la subcontratación que permitió a las empresas evadir el cumplimiento de derechos laborales y de seguridad social.

La renovación del TMEC presionó al gobierno mexicano para cumplir con estándares internacionales en materia de derechos del trabajo; el gobierno actual concretó una Reforma a la Ley Federal del trabajo publicada el 1° de mayo de 2019, en la que se incluyeron aspectos de justicia social, libertad sindical, negociación colectiva, transparencia, rendición de cuentas y políticas de igualdad de género en el ámbito laboral. A decir de los expertos, es la reforma laboral más importante desde 1917 debido a que se reconoce en la Constitución el derecho a la contratación colectiva permitiendo que se hagan efectivos la democracia y libertad sindical de la clase trabajadora.

También se reguló y limitó, en 2021, la figura del outsourcing o subcontratación. Además de otros logros puntuales como el aumento de las vacaciones de 6 a 12 días el primer año, la reducción de las semanas de cotización para acceder a las pensiones, aumento en el pago de utilidades a los trabajadores, entre otros.

Estas reformas en materia sindical y organización de los trabajadores no han tenido un efecto inmediato evidente; sin embargo, sientan las bases para una nueva capacidad de negociación de las y los trabajador@s y será notorio en las nuevas inversiones que están llegando a México derivadas de la relocalización de empresas en el territorio nacional –nearshoring– las cuales representarán un avance en las condiciones de trabajo para la clase trabajadora.


[1] Tasa de subutilización de la fuerza de trabajo, INEGI.

[2] ENOE, 27 de marzo 2024.


@CatemacoTrader
Maestro en Economía por la Facultad de Economía de la UNAM, con estudios de doctorado. Profesor en la Facultad de Economía de la UNAM y de la Universidad Iberoamericana. Sus líneas de investigación: Desarrollo económico e instituciones, economía mexicana, desarrollo tecnológico y mercado laboral.

 

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