Desde que los libros de texto se concibieron como tal, ha existido oposición a los mismos, que va desde que adoctrinan, hasta que promueven la homosexualidad entre otras. El 12 de febrero de 1959, el presidente Adolfo López Mateos creó, por decreto, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) como la encargada de diseñar la metodología para diseñar los libros de texto para la educación primaria. Conforme se ha aprobado la obligación secundaria, también se han aprobado los libros para esos grados y los primeros fueron distribuidos en 1960. Mi generación y anteriores, recuerda la portada de aquella figura emblemática de la Matria, si aquella mujer altiva, de origen indígena que cargábamos todos los días.
Este regreso a clases nuevamente desató la polémica, ya que una nueva propuesta ha concebido nuevas metodologías para desarrollar los programas educativos y contemplan el conocimiento concebido como “proyectos” educativos organizados por aula, escuela y comunidad, que plantea que el conocimiento no es ascendente ni acumulativo, de ahí que se denomine Nueva Escuela Mexicana.
Yo recuerdo en mi época de estudiante que el libro tenía una metodología de lecturas y aprendizajes de menor a mayor, es decir, íbamos accediendo al conocimiento de forma ascendente, no nos explicaban lo que seguía, había que esperar la lectura correspondiente. Por supuesto, no puedo afirmar que en ese momento histórico, las y los maestros contaran con guía, supongo que si, pero no lo se.
Hoy, todos los libros pueden ser consultados en línea, y ahí claramente se puede ver lo que tienen o de lo que carecen. En nuestra época se solían guardar los libros para las siguientes generaciones y se evitaba rayarlos, hoy, los libros son materiales educativos con los que se permite subrayarlos, hacer anotaciones al margen o dibujar, es decir, cada vez más, los libros de texto son manipulados de distintas manera por las y los alumnos, la idea es que se los apropien cada vez más.
Entre las y los autores solo voy a mencionar a algun@s como Diana López Font, quien en 2020 publicó Un libro hecho con Filosofia; otra es Imelda Guadalupe Quintana Martínez que estuvo a cargo del diseño de Un libro sin recetas para la maestra y el maestro; otro es Gerardo Sifuentes Marín, quien es Maestro en Comunicación y Periodista de Ciencia, y se cuenta entre sus publicaciones Antología de cuentos por el que recibió Mención honorífica del Premio Internacional de Narrativa «Ignacio Manuel Altamirano» y uno más es Rubén Pérez Buendía quien es Profesora de Cátedra en el Tecnológico de Monterrey y se dedica a la investigación en educación y docencia.
Si ustedes analizan los currículum vitae, tod@s tienen credenciales para la tarea de diseño de contenido y metodológico para integrar los libros de texto.
Ojalá que cada día, seamos más exigentes con lo que las niñas y los niños, adolescentes y adultos, estamos expuestos en las televisoras, las radiodifusoras y los medios de comunicación impresos y virtuales, ya que persisten en difundir programas con contenidos altamente violentos, lenguajes sumamente misóginos y en los que persisten en mostrar la desigualdad entre mujeres y hombres. Telenovelas, programas de opinión y de música y musicales, de comedia, de espectáculos, ediciones impresas y portadas, cuentos y novelas que se venden y exponen en puestos de revistas entre muchos otros, en donde las imágenes de mujeres siempre están con escasa ropa o sumamente exageradas y provocativa que “vende” una sexualidad, en donde la hipersexualización, los adoctrinamientos y las desigualdades forman parte de la “venta” diaria. Y claro, estudian ese mercado que está dirigido a las clases medias y medias bajas con un claro adoctrinamiento para seguir consumiendo una cultura de opresiones.
Bueno, pues así como manifestaron su rechazo a los libros de texto, conmino a que nos organicemos para desterrar esos programas basura de Televisa y TV Azteca, a revisar de manera seria lo que se puede vender y exhibir en la calle como revistas y periódicos que tienen contenidos machistas, a que circule en las redes información altamente violenta, la música que cada vez más hace apología de la violencia.
Aquí sí, los “padres de familia” y la iglesia católica tan preocupada por unos libros de texto que consideran el conocimiento no como almacenamiento, sino como conocimiento para la vida, deberían poner el grito en el cielo, para protestar por los efectos de esa publicidad basura en la salud mental y cómo impacta en los procesos subjetivos, que incide en la problemática de violencia por la que atravesamos.
Sabemos que la educación es uno de los factores mas importantes para el avance de las personas y las sociedades. La educación no solo es conocimiento, también cultura, valores y engrandece el espíritu, especialmente sentirse atraído por el gusto de aprender. Desde niña, los libros han sido para mi un gran tesoro. Recuerdo haber leído a los 12 años El corsario negro de Emilio Salgari, cómo estaba en mi casa, no lo se, pero lo leí fascinada.
Estoy segura que con contenidos de calidad, que pongan en el centro los valores como la igualdad y no discriminación y los derechos humanos, podríamos contarrestar muchos efectos negativos que enfrentamos todos los días. La educación nos permite tomar las mejores decisiones, mejorar nuestra autoestima, nos dignifica como personas y nos permite un desarrollo emocional armónico, por eso los libros siempre son como dice Gabriela Mistral en este poema que espero luego puedan leer completo:
Mis libros
¡Libros, callados libros de las estanterías
vivos en su silencio, ardientes en su calma;
libros, los que consuelan, terciopelos del alma
y que siendo tan tristes nos hacen la alegría!



