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México en la era del atrapamiento migratorio

Por: Aarón Sánchez

Del «Nowhere Man» y el desarraigo a la inmovilidad involuntaria en el nuevo sistema de la migración internacional

“La vieja metáfora de «quemar las naves» y cortar todos los lazos con el país y el lugar. de origen adquiere un nuevo significado en el siglo XXI, aunque a menudo se trata de un proceso lento y desconocido, que comienza cuando uno tiene que negar, ocultar o camuflar de alguna otra forma su identidad y su lugar de origen”.
Jorge Durand.

 

La transformación de México en país de tránsito a destino revela un nuevo rostro de la movilidad humana internacional: personas atrapadas entre fronteras, marcadas por el desarraigo y la imposibilidad de avanzar o regresar.

A escala global, alrededor de 300 millones de personas están en contexto de movilidad (una de cada 30). Si formaran un país, sería la cuarta nación mas poblada del mundo. En dos décadas, esta población creció en 50 millones, un aumento que refleja no solo su magnitud, sino la velocidad y complejidad del fenómeno.

México ha entrado de lleno en la era del atrapamiento migratorio, como la define Olga Odgers. Este cambio marca un punto de inflexión: el país ha dejado de ser únicamente territorio de origen y tránsito para convertirse también en destino. Esta transformación obliga a repensar no solo las características del fenómeno, sino sus causas estructurales en un sistema migratorio global cada vez más complejo.

El corredor migratorio México – Estadios Unidos sigue siendo el mas grande del mundo: con un stock de 11 millones de personas nacidas en México residiendo en Estados Unidos, según datos de la División de Población de la ONU, y cerca de 40 millones de origen mexicano de otras generaciones. No obstante, el escenario cambia: el aumento de solicitudes de refugio ante la COMAR confirma el creciente rol de México como país receptor.

En este contexto, la migración debe entenderse como un proceso donde factores económicos, políticos, sociales y ambientales interactúan de manera simultánea, generando experiencias profundamente diferenciadas. Por ello, cualquier aproximación conlleva un enfoque de derechos humanos que coloque en el centro a las personas, es decir, en una época de transformación la migración requiere de una visión humanista.

Es aquí, donde cobran relevancia dos nuevas categorías explicativas sobre la movilidad humana, por una parte, el planteamiento de Jorge Durand sobre el “Desarraigo como la otra cara de la integración” y el de Olga Odgers en “La era del atrapamiento migratorio”.

En el primer caso, frente a los enfoques tradicionales centrados en la integración, se introducen dos conceptos clave: el desarraigo, entendido como la pérdida de vínculos, identidad y sentido de pertenencia y el Nowhere Man, el migrante atrapado entre dos mundos: sin ser plenamente aceptado en el destino, pero tampoco completamente parte de su origen. Un ejemplo extremo del desarraigo es la separación de familias que han vivido en Estados Unidos. En el segundo enfoque, crece el debate a la luz de conceptos como el de ciudadanía, población y el derecho a emigrar, en tensión con los limites fácticos impuestos a la inmigración.

Estas condiciones no son la excepción a nivel global, sino cada vez más comunes: políticas migratorias restrictivas, la externalización de fronteras y los obstáculos burocráticos han generado un nuevo fenómeno: el atrapamiento migratorio. Se trata de personas que no logran llegar a su destino, pero tampoco pueden regresar, quedando varadas en espacios intermedios por periodos prolongados.

La migración contemporánea ya no puede entenderse únicamente como tránsito. Hoy se caracteriza por la alternancia entre momentos de movilidad y largos periodos de espera. Esta dinámica redefine las categorías tradicionales de origen, tránsito, destino y retorno, volviéndolas insuficientes.

El crecimiento de México como país de destino se explica, en buena medida, por este atrapamiento. La imposibilidad de avanzar hacia Estados Unidos ha llevado a miles de personas a establecerse, de manera temporal o permanente, en ciudades como Tapachula, Tijuana, Monterrey o Ciudad de México. Lo que inicialmente era una escala se convierte, forzosamente, en destino.

El atrapamiento migratorio es una condición estructural de los procesos contemporáneos de movilidad humana por ello el fenómeno de atrapamiento migratorio en México no es un fenómeno aislado sino la expresión local frente a la transformación del proceso regional y global actual.

No solo redefine las trayectorias y proyectos de las personas en contexto de movilidad, sino que también replantea los desafíos de una gobernanza migratoria efectiva, basada en principios de respeto, cooperación y corresponsabilidad regional para la protección de sus derechos, dado que no se puede construir de manera aislada un Modelo de Movilidad Humana para el Bienestar, capaz de garantizar derechos, reducir el desarraigo y evitar que la inmovilidad se convierta en destino.


@AaronSanchez_C
Mtro. en Prevención del Delito y Sistemas Penitenciarios. Criminólogo crítico nunca clínico. Primer Auditor Mexicano de la Asociación de Correccionales de América ACA. Miembro del grupo de expertos de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito que elaboró el Informe sobre las Mejores Prácticas para Disminuir la Reincidencia Delictiva.

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